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Eisenkot recibe el mandato para formar el gobierno israelí tras unas elecciones inconclusas

El presidente de Israel encomendó al candidato opositor y exjefe militar Gadi Eisenkot la formación de una coalición de gobierno, lo que asesta un revés directo al primer ministro Benjamin Netanyahu.

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Eisenkot recibe el mandato para formar el gobierno israelí tras unas elecciones inconclusas

El presidente de Israel encomendó al candidato opositor y exjefe militar Gadi Eisenkot la formación de una coalición de gobierno, lo que asesta un revés directo al primer ministro Benjamin Netanyahu.

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Este artículo fue traducido automáticamente por la IA de nuestra redacción desde el original en inglés. Leer en inglés

Eisenkot recibe el mandato para formar el gobierno israelí tras unas elecciones inconclusas

JERUSALÉN — En un giro trascendental para el fracturado panorama político de Israel, el presidente del país encargó oficialmente el sábado al líder opositor y exjefe del Estado Mayor militar Gadi Eisenkot el intento de formar la próxima coalición de gobierno. La concesión formal del mandato se produjo tras unas elecciones generales no concluyentes celebradas en octubre, en las que ni Eisenkot ni el veterano primer ministro Benjamin Netanyahu lograron una mayoría parlamentaria absoluta. La decisión supone un duro golpe institucional para Netanyahu, quien ha luchado a lo largo de múltiples ciclos electorales para retener el poder, y pone la responsabilidad de poner fin a meses de bloqueo político en manos de un general retirado que hizo campaña como su principal rival.

## Hechos clave

- El presidente israelí Isaac Herzog designó oficialmente al contendiente opositor Gadi Eisenkot para articular una coalición de gobierno tras las no concluyentes elecciones nacionales de octubre, según informes de Sky News y CBS News. - Eisenkot, exjefe del Estado Mayor de las Israel Defense Forces, se posicionó como el principal rival del primer ministro en funciones Benjamin Netanyahu en la votación de octubre. - Ni el bloque político de Netanyahu ni la alianza opositora de Eisenkot alcanzaron la mayoría absoluta de 61 escaños en la Knesset, de 120 miembros, lo que precipitó un parlamento sin mayoría. - Conforme a la Ley Básica: El Gobierno de Israel, el candidato designado dispone de un plazo inicial de 28 días para concluir las negociaciones y articular una mayoría parlamentaria viable. - La elección presidencial supone un caso poco común en la historia política moderna de Israel, en el que se eludió al primer ministro en funciones en la asignación del mandato inicial en favor de un rival opositor.

## Qué ocurrió

Tras la votación nacional de octubre, las consultas entre el presidente Isaac Herzog y las facciones electas para la Knesset concluyeron sin que ninguno de los principales candidatos contara con una mayoría asegurada de los 120 escaños. Con la aritmética parlamentaria dividida equitativamente y sin que ningún bando tuviera un camino despejado hacia el poder, la presidencia asumió la decisiva prerrogativa constitucional de seleccionar qué líder presentaba una trayectoria más viable hacia el establecimiento de una administración estable.

El 7 de noviembre, el presidente optó por eludir a Netanyahu y otorgar el mandato inicial a Eisenkot, de acuerdo con la cobertura de CBS News y Sky News. El anuncio siguió a días de intensas negociaciones tras bambalinas y entrevistas con las distintas facciones en la Residencia Presidencial en Jerusalén, donde los representantes de los partidos presentaron sus recomendaciones formales. Al elegir a Eisenkot, la presidencia se basó en la evaluación de que el exjefe militar ofrecía una mayor capacidad potencial para romper el bloqueo transversal entre facciones que ha paralizado reiteradamente a la Knesset.

Eisenkot aceptó el mandato con el objetivo inmediato de convocar conversaciones interpartidistas. Para transformar la designación en un ejecutivo operativo, su equipo negociador debe articular una coalición que reúna al menos 61 votos en el pleno de la Knesset. De acuerdo con las disposiciones legales, Eisenkot dispone de un plazo habitual de 28 días para mantener conversaciones, distribuir carteras ministeriales y consensuar un acuerdo vinculante de coalición, con la posibilidad legal de solicitar una prórroga de 14 días al presidente si las negociaciones muestran avances pero requieren más tiempo para concretarse.

## Por qué es importante

Retirar a Netanyahu el mandato de formar coalición conlleva consecuencias de gran alcance para la gobernanza interna de Israel, la diplomacia regional y la política de defensa nacional. Durante más de una década, la política israelí ha girado casi por completo en torno a la cuestión de la permanencia de Netanyahu en el cargo. Al negarle la oportunidad inicial de formar gobierno, la presidencia ha debilitado su capacidad de presión táctica sobre las facciones aliadas de la derecha política y del bloque conservador religioso. Partidos que antes mantenían una lealtad férrea al primer ministro en funciones podrían afrontar ahora presiones institucionales para negociar con la oposición a fin de evitar otras costosas elecciones anticipadas o una parálisis política prolongada.

Para Eisenkot, el encargo representa una extraordinaria prueba de fuego para su maniobrabilidad política. Exgeneral condecorado que comandó las fuerzas armadas entre 2015 y 2019, Eisenkot ingresó formalmente en la política electiva con una reputación cimentada en la disciplina estratégica, credenciales de seguridad nacional y una gobernanza pragmática. No obstante, traducir el mando en el campo de batalla a la gestión de coaliciones exige superar profundas brechas ideológicas. La potencial coalición de Eisenkot debe conciliar de algún modo a centristas laicos, facciones de centroizquierda, nacionalistas de derecha distanciados de Netanyahu y, potencialmente, partidos de mayoría árabe o facciones ultraortodoxas que sostienen posturas marcadamente opuestas sobre el control judicial, el matrimonio civil, las exenciones al servicio militar obligatorio y la administración de Cisjordania. Si Eisenkot tiene éxito, su administración marcaría una profunda transición en el liderazgo ejecutivo israelí; si fracasa, el sistema político se arriesga a caer directamente en otro ciclo de inestabilidad o en unos nuevos comicios legislativos anticipados.

## Contexto

Bajo el sistema electoral de representación proporcional de Israel, los votantes emiten sufragios por listas de partidos nacionales en lugar de representantes locales individuales. Para acceder a la Knesset, de 120 escaños, un partido debe superar un umbral electoral del 3.25 por ciento de los votos válidos emitidos. Dado que ningún partido político ha obtenido jamás una mayoría absoluta de 61 escaños en la historia de Israel, todas las administraciones desde la fundación del Estado en 1948 han dependido de coaliciones multipartidistas negociadas tras la certificación de los resultados electorales.

En virtud de las disposiciones de la Ley Básica: El Gobierno, el presidente del Estado —un jefe de Estado con funciones predominantemente ceremoniales cuyos poderes adquieren un papel central durante la formación del gobierno— se reúne con el liderazgo de cada facción que obtuvo representación parlamentaria. Tras estas consultas, el presidente asigna la tarea de formar gobierno al miembro de la Knesset que se considere con las mayores probabilidades de conseguir una mayoría viable. En circunstancias convencionales, este mandato ha recaído históricamente en el líder del partido más votado o en un primer ministro en funciones cuyo bloque ideológico tradicional pareciera estar más próximo a los 61 escaños. Sin embargo, las sucesivas elecciones de los últimos años han generado reiterados estancamientos parlamentarios, en los que Netanyahu ha luchado por construir mayorías duraderas a pesar de mantener un sólido núcleo de partidarios.

Eisenkot, quien concluyó una carrera militar de 41 años tras servir como el 21º Chief of General Staff de las IDF, dio el salto a la política nacional durante las reconfiguraciones políticas que siguieron a años de bloqueo electoral. Durante su mandato como jefe militar, supervisó la implementación del plan de defensa plurianual Gideon, que hizo hincapié en la preparación operativa, la integración de inteligencia y una disuasión focalizada frente a los adversarios regionales. Al pasar al parlamento, su perfil público se vio respaldado por su historial de seguridad, lo que le permitió desafiar a Netanyahu en el terreno de la competencia en defensa, tradicionalmente la principal carta de presentación política del primer ministro. Las elecciones de octubre registraron una alta participación entre los bloques en pugna, pero la distribución resultante de escaños parlamentarios no dejó a ninguno de los dos bandos un camino claro para gobernar, preparando el terreno para la histórica intervención del presidente.

## Reacciones

Las reacciones políticas oficiales dentro de la Knesset comenzaron a manifestarse inmediatamente después del anuncio presidencial, según informó CBS News. Figuras afines al bando opositor de Eisenkot elogiaron la decisión como una oportunidad indispensable para restaurar la estabilidad institucional, reconstruir la confianza pública en los órganos ejecutivos y priorizar reformas internas y de seguridad a largo plazo por encima de intereses partidistas estrechos.

Por el contrario, figuras leales al partido Likud de Netanyahu y a sus socios tradicionales de derecha y religiosos reaccionaron con marcado escepticismo, cuestionando que un líder opositor sin mayoría ideológica pueda estructurar un ejecutivo coherente sin hacer concesiones inaceptables a facciones políticas dispares. El propio Netanyahu, quien ha advertido reiteradamente a sus seguidores contra cualquier fórmula de gobierno que excluya a sus aliados políticos clave, afronta cuestionamientos internos inmediatos sobre su estrategia. Si bien los portavoces de varias formaciones medianas evitaron cerrar la puerta a conversaciones preliminares, líderes de todo el espectro señalaron que cualquier eventual acuerdo de coalición dependerá por completo de compromisos programáticos por escrito en materia de autoridad judicial, asignaciones presupuestarias, prioridades de defensa y supervisión continua de las instituciones de seguridad nacional.

Se prevé que observadores internacionales y misiones diplomáticas aliadas en Washington, Bruselas y capitales regionales sigan de cerca las conversaciones de transición, ya que la composición del gabinete israelí influye de forma directa en la coordinación de la defensa regional, la cooperación de la industria militar y las iniciativas diplomáticas en todo Oriente Medio.

## Lo que aún no se sabe

Aunque el mandato ha sido conferido oficialmente a Eisenkot, los detalles cruciales sobre su postura negociadora siguen sin confirmarse en las informaciones públicas. La principal incógnita es el plan exacto que Eisenkot prevé seguir para alcanzar el umbral de los 61 escaños. Las informaciones de Sky News y CBS News no detallaron qué facciones parlamentarias concretas han acordado formalmente sumarse a negociaciones preliminares de coalición ni si Eisenkot aspira a constituir una administración amplia de unidad nacional que incluya elementos del bloque actual de Netanyahu.

Además, las coberturas dejan abierta la duda de si Netanyahu intentará activamente captar a legisladores de los partidos aliados de Eisenkot durante el plazo de 28 días para articular una contraoferta, o si sus aliados mantendrán una estricta disciplina de bloque. Tampoco está claro qué concesiones está dispuesto a ofrecer Eisenkot en cuestiones legales controvertidas, tales como la legislación sobre el reclutamiento universal de estudiantes de seminarios ultraortodoxos, las transferencias presupuestarias a instituciones religiosas o las reformas institucionales del comité de nombramientos judiciales. Si los posibles socios de coalición insistirán en una fórmula de primer ministro rotatorio —mecanismo empleado en gabinetes de unidad anteriores en Israel— es algo que tampoco se aborda en las informaciones disponibles.

## Qué observar

El punto de atención inmediato es el reloj reglamentario de 28 días, que empezó a correr en el momento en que el presidente firmó el mandato. A lo largo de las próximas cuatro semanas, Eisenkot debe llevar a cabo rondas formales de negociación con los líderes de las facciones, convocar mesas de trabajo para redactar las directrices de la coalición y resolver las disputas por ministerios clave, principalmente las carteras de Defensa, Finanzas, Asuntos Exteriores y Justicia. Habrá que prestar especial atención a las declaraciones públicas de los líderes de los partidos ultraortodoxos —Shas y United Torah Judaism—, así como de las facciones laicas de derecha, cuya disposición o negativa a negociar con Eisenkot determinará si su camino hacia los 61 escaños es matemáticamente viable.

Si Eisenkot logra avances apreciables pero agota las cuatro semanas iniciales, el presidente Herzog dispone de la facultad legal de conceder una única prórroga de 14 días. En caso de que Eisenkot no consiga conformar una mayoría al término del plazo fijado, el presidente afrontaría la disyuntiva de transferir el mandato a Netanyahu, ofrecérselo a otro miembro de la Knesset o informar al presidente del parlamento de que ningún legislador parece capaz de formar gobierno. Dicho desenlace abriría un período de 21 días en el que un grupo de 61 legisladores podría postular a un candidato; de no lograrse, la Knesset se disolvería de manera automática, precipitando otras elecciones generales anticipadas.

Este artículo incorpora información publicada originalmente por Sky News y CBS News.

Fuente: news.sky.com

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