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Li Qiang califica los lazos entre Beijing y Moscow como modelo de confianza estratégica entre grandes potencias

El primer ministro de China reafirma la doctrina de tres puntos de no alineamiento y no confrontación mientras profundiza la cooperación bilateral integral con Moscow.

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Li Qiang califica los lazos entre Beijing y Moscow como modelo de confianza estratégica entre grandes potencias

El primer ministro de China reafirma la doctrina de tres puntos de no alineamiento y no confrontación mientras profundiza la cooperación bilateral integral con Moscow.

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Li Qiang califica los lazos entre Beijing y Moscow como modelo de confianza estratégica entre grandes potencias

El primer ministro chino, Li Qiang, ha calificado las relaciones entre Beijing y Moscow como un referente internacional de confianza mutua entre grandes potencias, reafirmando la fórmula diplomática fundamental de China de no alineamiento y prometiendo a la vez una mayor cooperación pragmática en sectores estratégicos. Al abordar la asociación bilateral, Li destacó que ambos vecinos rigen sus lazos conforme a los principios de no alineamiento, no confrontación y de no dirigirse contra terceras naciones, presentando la relación como un pilar estabilizador en una arquitectura de seguridad global cada vez más fracturada, según informó la agencia estatal de noticias rusa TASS.

## Key facts

- El primer ministro chino, Li Qiang, describió la asociación estratégica integral entre China y Rusia como un modelo ejemplar de confianza mutua entre grandes potencias globales. - Li reiteró la doctrina diplomática establecida de Beijing que rige la relación: no alineamiento, no confrontación y no dirigirse contra terceros. - Las declaraciones subrayan un compromiso constante con el respeto mutuo y la cooperación económica y diplomática recíproca. - La declaración se alinea con los mecanismos institucionales establecidos a lo largo de décadas de cumbres bilaterales de alto nivel, incluidas las reuniones periódicas anuales entre los jefes de gobierno de China y Rusia. - El comercio total entre ambas naciones superó los $240 billion en 2023, con la gran mayoría de las transacciones liquidadas en monedas nacionales en lugar de en U.S. dollar.

## What happened

En declaraciones recogidas por TASS, el primer ministro chino, Li Qiang, presentó una amplia defensa del alineamiento continuo entre Beijing y Moscow, definiéndolo como un paradigma maduro para las relaciones entre grandes potencias en el siglo XXI. Li destacó que los cimientos de la relación descansan en la confianza política mutua, la reciprocidad práctica y un compromiso duradero con la estabilidad multilateral.

Un elemento central en la caracterización de Li fue la invocación de la fórmula estándar de política exterior trilateral de Beijing: no alineamiento, no confrontación y el no dirigirse conscientemente contra terceros países externos. Al emplear este léxico específico, el jefe del Consejo de Estado de China subrayó que, si bien Beijing y Moscow coordinan estrechamente en asuntos diplomáticos, comerciales y regionales, la asociación rechaza oficialmente la estructura de una alianza militar tradicional o un bloque de defensa mutua.

Li señaló el espíritu de respeto mutuo y la cooperación de beneficio mutuo como los principales motores de la interacción de alto nivel entre ambos Estados. Enfatizó que ambos gobiernos siguen comprometidos con fomentar resultados integrales y tangibles en toda su agenda compartida. El planteamiento del primer ministro se produce mientras ambas capitales continúan celebrando frecuentes consultas ministeriales, revisiones económicas de alto nivel y coordinación diplomática en foros regionales y globales, garantizando que las políticas ejecutivas se trasladen sin contratiempos a través de los sistemas administrativos nacionales.

## Why it matters

La articulación formal de la postura diplomática de Beijing hacia Moscow conlleva implicaciones directas para las cadenas de suministro globales, la aplicación de sanciones internacionales y la evolución del equilibrio geopolítico entre los bloques oriental y occidental. Para los mercados internacionales y los responsables políticos, la defensa explícita de Li de los lazos entre China y Rusia demuestra que la presión geopolítica de United States y la European Union no ha desmantelado la convergencia económica y estratégica de Beijing con Moscow.

Al enfatizar el no alineamiento junto con una profunda cooperación, China busca alcanzar dos objetivos contrapuestos. En primer lugar, tranquiliza a Moscow garantizándole un acceso duradero al mercado, la adquisición de energía y la conectividad financiera, protegiendo así a la economía rusa de un aislamiento económico occidental total. El comercio bilateral entre ambos países se expandió por encima de los $240 billion en 2023, proporcionando a Moscow bienes de consumo manufacturados, componentes industriales y maquinaria esenciales, al tiempo que aseguraba para China gas por gasoducto, petróleo crudo y carbón con descuento.

En segundo lugar, la formulación sirve como escudo diplomático frente a sanciones secundarias y críticas internacionales. Al rechazar formalmente el estatus de alianza militar vinculada por tratados, Beijing intenta preservar sus relaciones comerciales vitales con la European Union y United States, que en conjunto representan mercados de exportación significativamente más grandes para los fabricantes chinos que Rusia. Sin embargo, este delicado equilibrio enfrenta un escrutinio cada vez mayor en las capitales occidentales, donde los líderes consideran cada vez más el suministro chino de bienes de doble uso e infraestructura técnica como el factor material decisivo que sostiene la producción industrial de defensa de Moscow.

Además, para los países de todo el Sur Global —incluidas naciones no alineadas en América Latina, África y el Sudeste Asiático—, la caracterización de la asociación realizada por Li ofrece una alternativa ideológica a las alianzas de seguridad lideradas por Occidente, como la NATO. La narrativa posiciona al eje Beijing-Moscow no como una coalición agresiva, sino como un marco alternativo para el ejercicio soberano de la política estatal que opera fuera de los sistemas financieros y los condicionamientos políticos occidentales.

## The background

La estructura contemporánea de la diplomacia chino-rusa es el producto de un realineamiento deliberado y prolongado a lo largo de décadas tras la hostilidad ideológica y los enfrentamientos fronterizos de la ruptura sino-soviética durante la Guerra Fría. Tras la demarcación formal de su frontera terrestre común de 4,200 kilómetros a finales de la década de 1990 y principios de la de 2000, ambas naciones construyeron una compleja arquitectura institucional para gestionar los lazos bilaterales.

Un pilar fundamental fue el Treaty of Good-Neighborliness and Friendly Cooperation, firmado en julio de 2001 por el presidente chino Jiang Zemin y el presidente ruso Vladimir Putin. Dicho tratado estableció los principios de igualdad soberana, integridad territorial mutua y resolución pacífica de disputas, descartando explícitamente la agresión militar entre los firmantes. Para poner en práctica estos compromisos, ambos gobiernos establecieron el mecanismo de reuniones periódicas de jefes de gobierno, un foro anual inaugurado en 1996 que reúne al primer ministro de China con el primer ministro de Rusia para resolver cuestiones intergubernamentales en materia de comercio, aduanas, energía y transporte.

Los lazos se aceleraron significativamente tras la anexión de Crimea por parte de Rusia en 2014, lo que desencadenó las sanciones occidentales iniciales e impulsó el «giro hacia el este» de Moscow. Este giro económico convergió con la ambiciosa Belt and Road Initiative del presidente chino Xi Jinping, fomentando proyectos de infraestructura multimillonarios como el gasoducto Power of Siberia, que inició entregas directas en diciembre de 2019.

La relación alcanzó su punto culminante en el plano diplomático en Beijing el 4 de febrero de 2022, cuando Xi y Putin emitieron una declaración conjunta de 5,000 palabras en la que anunciaban una «amistad sin límites» y rechazaban la expansión de la NATO. Tras el posterior estallido del conflicto en Ucrania, Beijing ajustó su retórica pública para proyectar una neutralidad formal mientras profundizaba simultáneamente la coordinación económica bilateral. La liquidación de pagos en monedas bilaterales experimentó una reestructuración profunda; según datos oficiales de los gobiernos ruso y chino, más del 90 percent de las liquidaciones comerciales mutuas se procesan ahora en yuanes chinos o rublos rusos, evitando sustancialmente la red de mensajería financiera SWIFT y el sistema de compensación en U.S. dollar.

## Reaction

Los organismos oficiales y los medios estatales rusos respondieron favorablemente a la caracterización de Li, presentando las declaraciones del primer ministro como prueba del apoyo inquebrantable de Beijing en medio del aislamiento internacional. El poder ejecutivo de Moscow, encabezado por el primer ministro Mikhail Mishustin, ha replicado de forma constante el lenguaje de Li durante las cumbres periódicas de primeros ministros, considerando la confianza política de China como una validación de la resiliencia estratégica de Rusia.

En las capitales occidentales, sin embargo, la respuesta a las reiteradas declaraciones de «confianza mutua» chino-rusa ha sido decididamente crítica. El U.S. Department of State y el European External Action Service han advertido de manera continuada que China no puede afirmar de manera creíble su neutralidad o la ausencia de obligaciones de alianza mientras actúa como el principal proveedor económico de Rusia. Los líderes europeos, incluidos funcionarios de la European Commission, han comunicado en repetidas ocasiones a Beijing que sus futuras relaciones diplomáticas y económicas con Bruselas están directamente vinculadas a su disposición a utilizar su influencia sobre Moscow para detener las hostilidades en Europa del Este.

Los gobiernos de la región del Indo-Pacífico, en particular Japón y Corea del Sur, continúan observando el desarrollo de este eje con viva inquietud estratégica. Los ministerios de defensa en Tokio y Seúl rastrean de manera habitual las patrullas aéreas y navales conjuntas chino-rusas en el mar de Japón y el mar de la China Oriental, considerando la confianza de alto nivel entre Beijing y Moscow no solo como retórica diplomática, sino como un desafío operativo a las arquitecturas de seguridad regionales.

## What we don't know yet

A pesar del amplio respaldo de Li a la confianza bilateral, aspectos operativos críticos de la asociación entre China y Rusia siguen velados por el protocolo diplomático y las limitaciones de datos. En primer lugar, sigue sin estar claro hasta qué punto las sanciones secundarias occidentales están asfixiando las transacciones financieras bilaterales prácticas. A lo largo de 2024 surgieron informaciones que indicaban que los principales bancos comerciales estatales chinos estaban retrasando o rechazando abiertamente pagos transfronterizos procedentes de entidades rusas por temor a perder el acceso al sistema de compensación financiera occidental, obligando a pequeños bancos regionales e intermediarios especializados a intervenir.

En segundo lugar, la información de TASS no especifica si los comentarios de Li fueron acompañados de avances en megaproyectos estancados, en particular el largamente proyectado gasoducto Power of Siberia 2, diseñado para transportar gas natural desde los yacimientos del oeste de Siberia a través de Mongolia hasta el norte de China. Históricamente, Beijing ha negociado con dureza los precios del gas y la jurisdicción del tránsito, lo que deja interrogantes sobre si la «confianza mutua» se traduce en concesiones comerciales definitivas.

Por último, los verdaderos límites de la asistencia material de China al complejo militar-industrial ruso siguen siendo objeto de controversia. Mientras que los servicios de inteligencia occidentales denuncian transferencias generalizadas de máquinas herramienta de doble uso, microelectrónica y óptica, Beijing niega de forma constante proporcionar asistencia militar letal, lo que deja el umbral verificado de la cooperación técnico-militar bilateral como tema de permanente disputa internacional.

## What to watch

La trayectoria de las relaciones entre Beijing y Moscow se aclarará mediante varios hitos concretos y citas diplomáticas en los próximos meses:

- Los resultados de las próximas reuniones bilaterales de jefes de gobierno, en las que se espera que el primer ministro Li y el primer ministro Mikhail Mishustin firmen protocolos comerciales, aduaneros y de transporte específicos. - Las estadísticas trimestrales del comercio bilateral publicadas por la General Administration of Customs of the People's Republic of China, que revelarán si el volumen bilateral continúa su expansión posterior a 2022 o se estanca debido a los cuellos de botella en los pagos. - La coordinación diplomática durante las principales cumbres multilaterales, en particular las reuniones de la Shanghai Cooperation Organisation (SCO) y del bloque ampliado BRICS, donde ambas naciones coordinan esfuerzos para establecer redes de pago no occidentales. - Los avances comerciales concretos, o el estancamiento continuo, con respecto a los marcos legales y financieros para el gasoducto Power of Siberia 2. - La aplicación normativa occidental, específicamente si el U.S. Department of the Treasury y la European Union promulgan sanciones secundarias ampliadas dirigidas a instituciones financieras chinas más grandes involucradas en la compensación transfronteriza con empresas rusas.

La información para este despacho se basa principalmente en declaraciones oficiales y en la cobertura proporcionada por la agencia de noticias rusa TASS.

Fuente: tass.com

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