Periodismo propio, siempre citando las fuentes

El jefe de Rosatom advierte que los reiterados ataques contra Enerhodar y ZNPP amenazan con un desastre

El director de la agencia de energía atómica de Russia afirmó que los ataques contra la central nuclear de Zaporizhzhia y su ciudad anfitriona amenazan con provocar una crisis regional, mientras los inspectores atómicos vigilan las persistentes vulnerabilidades de seguridad.

The Global Wire Newsroom ·

Link preview · horizonglobalnews.com

El jefe de Rosatom advierte que los reiterados ataques contra Enerhodar y ZNPP amenazan con un desastre

El director de la agencia de energía atómica de Russia afirmó que los ataques contra la central nuclear de Zaporizhzhia y su ciudad anfitriona amenazan con provocar una crisis regional, mientras los inspectores atómicos vigilan las persistentes vulnerabilidades de seguridad.

Share

Este artículo fue traducido automáticamente por la IA de nuestra redacción desde el original en inglés. Leer en inglés

El jefe de Rosatom advierte que los reiterados ataques contra Enerhodar y ZNPP amenazan con un desastre

El director ejecutivo de la corporación estatal de energía atómica de Russia ha advertido de que los continuos ataques militares dirigidos contra la ciudad de Enerhodar y la adyacente Zaporizhzhia Nuclear Power Plant corren el riesgo de desencadenar un incidente catastrófico con consecuencias regionales. Alexey Likhachev, director general de Rosatom, afirmó que los ataques atribuidos a las fuerzas armadas ucranianas se han convertido en una realidad cotidiana para la instalación y su personal, sosteniendo que los bombardeos están calculados deliberadamente para golpear infraestructuras municipales y civiles en lugar de posiciones de combate, según informó la agencia de noticias rusa TASS. Estas afirmaciones subrayan los peligros operativos no resueltos en torno a la mayor instalación atómica civil de Europa, situada en primera línea del frente sur del conflicto entre Moscow y Kyiv desde las primeras semanas de la invasión de 2022.

## Datos clave

- El director general de Rosatom, Alexey Likhachev, advirtió de que los constantes ataques contra la Zaporizhzhia Nuclear Power Plant (ZNPP) y la vecina ciudad de Enerhodar podrían desencadenar un desastre regional de gran magnitud. - Las autoridades estatales de Russia acusaron a las fuerzas ucranianas de perpetrar ataques diarios y planificados contra objetivos no militares, incluidas áreas residenciales y redes de servicios públicos municipales. - La instalación de Zaporizhzhia consta de seis reactores de agua presurizada VVER-1000, con una capacidad eléctrica bruta nominal de aproximadamente 5,700 megavatios antes de la suspensión de sus operaciones. - Los seis reactores de la central se encuentran en estado de parada fría desde abril de 2024 para reducir al mínimo el riesgo de sobrecalentamiento del núcleo. - La International Atomic Energy Agency (IAEA) mantiene una misión permanente de observación sobre el terreno, que opera con base en cinco principios fundamentales de seguridad aprobados por el United Nations Security Council en mayo de 2023.

## Qué ocurrió

En declaraciones a los medios nacionales, el jefe de Rosatom, Alexey Likhachev, afirmó que el entorno de seguridad en torno a la Zaporizhzhia Nuclear Power Plant se ha degradado hasta convertirse en una rutina de ataques de artillería y vehículos aéreos no tripulados. Según reportó TASS, Likhachev señaló que los artilleros y operadores de drones ucranianos apuntan deliberadamente contra edificios de la administración civil, infraestructuras municipales y zonas residenciales de Enerhodar, en lugar de atacar posiciones militares fortificadas.

Likhachev sostuvo que estos constantes bombardeos forman parte de una estrategia calculada para desestabilizar la vida comunitaria en el municipio, donde reside la mayoría del personal operativo y auxiliar de la central junto a sus familias. Al deteriorar las condiciones de vida locales, cortar los servicios de electricidad y agua y exponer a los trabajadores civiles al peligro físico, el director de Rosatom argumentó que el margen operativo de seguridad de la propia instalación nuclear se debilita progresivamente. Likhachev advirtió de que, de continuar sin freno estos ataques a través del río, el daño acumulado en las redes de soporte podría provocar un grave desastre industrial o radiológico que traspasaría inevitablemente los límites de la planta para afectar a la cuenca del Black Sea y a Eastern Europe.

Esta advertencia pública se produce tras una serie de informes locales emitidos en los últimos meses en los que se detallan explosiones de drones contra subestaciones eléctricas auxiliares, sedes administrativas municipales y estaciones de bombeo de agua en Enerhodar. La dirección rusa del complejo ha denunciado en reiteradas ocasiones que las fuerzas ucranianas intentan perturbar los delicados dispositivos de refrigeración necesarios para mantener estable el combustible nuclear inactivo.

## Por qué es importante

La situación de seguridad en la central de Zaporizhzhia constituye uno de los peligros industriales más agudos generados por la guerra mecanizada moderna. Aunque sus seis reactores están apagados y la fisión activa se encuentra detenida, los cientos de toneladas métricas de combustible de uranio irradiado alojados en las vasijas y en las piscinas auxiliares de almacenamiento de combustible gastado continúan generando calor residual de desintegración. Este calor debe disiparse de forma constante mediante la circulación de agua refrigerante. Si se corta el suministro eléctrico exterior y fallan los generadores diésel de emergencia, o si un proyectil destruye la infraestructura hídrica crítica, el circuito de refrigeración podría interrumpirse, lo que provocaría el fallo del revestimiento del combustible, la generación de hidrógeno y una fuga descontrolada de materiales radiactivos a la atmósfera.

Más allá de la estructura material de la central, el bienestar físico y psicológico de la plantilla resulta indispensable para garantizar los protocolos de seguridad. Operar un complejo nuclear de seis reactores exige la labor de miles de ingenieros especializados, técnicos, expertos en radioprotección y brigadas de mantenimiento. Si los servicios municipales de Enerhodar colapsan y el personal se ve obligado a evacuar o a trabajar bajo la amenaza constante de la artillería, la planta podría sufrir un déficit crónico de trabajadores. Cualquier error en el mantenimiento rutinario, en las maniobras eléctricas o en la gestión hídrica puede acarrear consecuencias graves en un entorno donde los márgenes de seguridad redundantes ya operan en niveles mínimos.

Asimismo, un accidente radiológico de magnitud tendría hondas repercusiones geopolíticas y humanitarias transfronterizas. Dependiendo de las condiciones atmosféricas estacionales, los vientos dominantes podrían dispersar isótopos radiactivos sobre vastas extensiones agrícolas ucranianas, el sur de Russia, Moldova, Romania y otros países europeos. Dicho escenario contaminaría cuencas hídricas esenciales, alteraría las rutas internacionales de exportación de grano en el Black Sea y desataría una crisis diplomática sin precedentes en materia de responsabilidad ambiental y marítima internacional.

## Contexto

Las tropas militares de Russia tomaron el control de la Zaporizhzhia Nuclear Power Plant a principios de marzo de 2022, tras intensos combates en las inmediaciones de los edificios administrativos y de entrenamiento. Desde entonces, la planta opera en una situación anómala: su soberanía legal corresponde a Ukraine conforme al derecho internacional, pero permanece ocupada por efectivos rusos y gestionada por una filial creada por Rosatom. Enerhodar, una ciudad planificada en 1970 junto con la construcción de las centrales térmica y nuclear vecinas, vio huir a gran parte de sus cerca de 50,000 habitantes al otro lado del frente, lo que dejó la central dependiendo del personal local restante y de técnicos trasladados desde instalaciones nucleares civiles de Russia.

A finales de 2022 y durante 2023, la central fue blanco recurrente de fuego directo, sufriendo daños en estructuras administrativas, parques de distribución eléctrica y las inmediaciones de los edificios de contención. Ambos bandos se responsabilizaron mutuamente de los ataques. Ante el aumento del riesgo, la International Atomic Energy Agency estableció en septiembre de 2022 una presencia técnica permanente sobre el terreno mediante la denominada IAEA Support and Assistance Mission to Zaporizhzhia (ISAMZ). El director general de la IAEA, Rafael Mariano Grossi, ha cruzado en diversas ocasiones la línea del frente al frente de delegaciones para inspeccionar los daños y exigir a ambas partes que respeten los principios de desmilitarización.

En mayo de 2023, Grossi expuso cinco principios básicos de seguridad ante el United Nations Security Council: vetar cualquier ataque lanzado desde o contra la central; prohibir el almacenamiento de armas pesadas o el acantonamiento de militares capaces de atacar desde el recinto; asegurar que el suministro eléctrico exterior no corra peligro; proteger todas las estructuras, sistemas y componentes esenciales; y evitar acciones que vulneren estas pautas. Pese a tales gestiones diplomáticas, la central ha sufrido al menos ocho desconexiones totales de la red eléctrica nacional desde el inicio del conflicto, obligando a recurrir a generadores diésel de emergencia para activar las bombas de refrigeración.

Los riesgos operativos se agravaron con la destrucción catastrófica de la presa Kakhovka Dam en el Dnipro River en junio de 2023. La rotura vació el extenso embalse Kakhovka Reservoir, fuente histórica de agua para la balsa de refrigeración de la central. A raíz de este siniestro, el personal técnico depende de una red de pozos subterráneos perforados de urgencia, estanques de aspersión y canales de descarga auxiliares para mantener el caudal necesario que evite el sobrecalentamiento del combustible.

## Reacciones

Aunque la postura de Likhachev refleja la posición oficial de la industria nuclear de Russia, las autoridades ucranianas han rechazado de forma sistemática los señalamientos de Moscow sobre supuestos ataques contra Enerhodar y la central. Energoatom, la empresa nuclear estatal de Kyiv, y el Ministry of Foreign Affairs de Ukraine acusan periódicamente a las fuerzas rusas de introducir armamento pesado, blindados y municiones en las salas de turbinas. Kiev sostiene que las tropas rusas emplean la central como escudo de artillería para lanzar proyectiles y cohetes a través del Dnipro River contra localidades bajo control ucraniano, como Nikopol y Marhanets, aprovechando que las fuerzas de Ukraine no pueden responder al fuego sin arriesgarse a impactar los reactores.

Los gobiernos occidentales y la European Union han respaldado la exigencia de Ukraine de que Russia retire íntegramente sus tropas y su personal civil de las instalaciones, reclamando la restitución inmediata del complejo a la plena soberanía ucraniana bajo supervisión de la IAEA. United States y sus socios insisten en que la raíz de todos los riesgos de seguridad radica en la continuada ocupación militar rusa.

Desde la sede de la International Atomic Energy Agency en Vienna, su director general, Rafael Grossi, ha advertido repetidamente de que la seguridad de la planta sigue siendo muy precaria. Aunque los partes emitidos por la IAEA mantienen una rigurosa neutralidad diplomática y apenas atribuyen la autoría de ataques con artillería o drones en ausencia de pruebas periciales concluyentes, el organismo insiste en que las hostilidades en las inmediaciones de Enerhodar y de la central elevan el riesgo de fallos en equipos críticos.

## Lo que aún no sabemos

Persisten notables interrogantes sobre las condiciones operativas reales en Enerhodar. El veto impuesto a la prensa internacional independiente en la zona bajo administración de Russia y las restricciones impuestas por los servicios de seguridad rusos al tránsito de los inspectores de la IAEA impiden corroborar de forma neutral la frecuencia, la procedencia o los blancos precisos de los ataques descritos por Likhachev. El mando militar de Ukraine no suele confirmar operaciones puntuales de drones o artillería en Enerhodar, lo que deja las denuncias de daños materiales sin verificación externa independiente.

Asimismo, el estado a largo plazo del sistema interno de refrigeración sigue siendo incierto. Aunque Rosatom afirma que los pozos subterráneos excavados recientemente sostienen los niveles requeridos en las balsas, expertos independientes en hidrología dudan de que estos acuíferos puedan aportar caudal suficiente de forma indefinida sin la presión hidrostática que garantizaba el Kakhovka Reservoir. Tampoco se conoce con certeza cuántos técnicos cualificados ucranianos permanecen en la central, qué proporción ha suscrito contratos con la empresa operadora de Rosatom ni si la dotación actual cumple con los requisitos normativos mínimos para la seguridad de seis reactores apagados.

## Qué vigilar

El factor más inmediato a seguir es la estabilidad de las conexiones eléctricas de alta tensión que aún abastecen la central. La instalación depende exclusivamente de una línea principal operativa de 750 kilovoltios y de una línea auxiliar de 330 kilovoltios para mantenerse conectada a la red ucraniana. La pérdida de estos enlaces provocaría el noveno apagón total de la central, obligando a encender los generadores diésel de emergencia, que cuentan con reservas limitadas de combustible.

En el terreno diplomático, se prevé el seguimiento de las próximas reuniones de la IAEA Board of Governors y de la United Nations General Assembly en Vienna y New York, foros donde las delegaciones evaluarán el cumplimiento de los cinco principios de seguridad. Los informes oficiales que presente Rafael Grossi tras los relevos de los inspectores de la ISAMZ aportarán datos independientes clave sobre el estado de la estructura, los sistemas auxiliares y los niveles de radiación en el perímetro.

Por último, la condición de los núcleos de los reactores requiere observación continuada. Si bien las seis unidades permanecen en parada fría, las autoridades de Russia han sugerido en ocasiones su intención de reactivar uno o varios reactores si la situación militar lo permite. Cualquier tentativa de llevar un reactor VVER-1000 a nivel de criticidad operativa aumentaría de forma exponencial la carga térmica, la presión de funcionamiento y los riesgos radiológicos, alterando radicalmente el análisis de seguridad en el frente del Dnipro.

Esta información se basa en reportes publicados por la agencia de noticias estatal rusa TASS.

Fuente: tass.com

Noticias relacionadas