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Funcionarios de la ONU y de la salud enfrentan obstáculos para mantener el impulso de preparación ante pandemias globales

Seis años después de la aparición del COVID-19, los diplomáticos en las Naciones Unidas luchan por concretar acuerdos globales vinculantes sobre vigilancia de enfermedades, financiamiento y equidad en las vacunas.

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Funcionarios de la ONU y de la salud enfrentan obstáculos para mantener el impulso de preparación ante pandemias globales

Seis años después de la aparición del COVID-19, los diplomáticos en las Naciones Unidas luchan por concretar acuerdos globales vinculantes sobre vigilancia de enfermedades, financiamiento y equidad en las vacunas.

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Este artículo fue traducido automáticamente por la IA de nuestra redacción desde el original en inglés. Leer en inglés

Funcionarios de la ONU y de la salud enfrentan obstáculos para mantener el impulso de preparación ante pandemias globales

NACIONES UNIDAS — Seis años después de que el COVID-19 expusiera graves vulnerabilidades en los sistemas globales de respuesta a emergencias, los líderes de la Asamblea General de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud luchan por mantener el impulso de las reformas institucionales diseñadas para proteger contra futuras pandemias. Durante las sesiones de alto nivel en la Sede de la ONU en Nueva York, funcionarios internacionales advirtieron que la amenaza de nuevos patógenos sigue siendo crítica, alertando contra un ciclo de pánico inicial seguido de negligencia. Sin embargo, las negociaciones internacionales orientadas a consolidar reglas vinculantes sobre la vigilancia de enfermedades y la distribución equitativa de recursos han tropezado con una importante fricción política, amenazando con dejar la arquitectura de la salud global desprevenida para la próxima crisis.

## Datos clave - Líderes de la Asamblea General de la ONU y autoridades sanitarias se reunieron en Nueva York para mantener la preparación a largo plazo ante pandemias en la agenda internacional seis años después de la aparición del COVID-19. - Los negociadores que trabajan a través de la Organización Mundial de la Salud intentan concretar un acuerdo global que rija la vigilancia de enfermedades, el intercambio de datos biológicos y la distribución de recursos médicos. - Un punto central de conflicto involucra los mecanismos de acceso equitativo, específicamente si las naciones en desarrollo recibirán asignaciones garantizadas de vacunas y tratamientos durante futuras emergencias sanitarias. - El Pandemic Fund, alojado en el Banco Mundial con el apoyo técnico de la OMS, continúa buscando contribuciones de miles de millones de dólares para modernizar la infraestructura básica de seguridad sanitaria en las naciones de menores ingresos. - Los principales países productores de medicamentos y las naciones de bajos ingresos siguen divididos sobre las exenciones de propiedad intelectual, las protecciones de patentes y el intercambio obligatorio de datos de secuenciación genética de patógenos.

## Qué ocurrió Durante las discusiones de alto nivel en la Asamblea General anual de las Naciones Unidas, funcionarios de la ONU y administradores de salud intentaron mantener la preparación ante pandemias en la primera línea de la política internacional. Los líderes enfatizaron que, aunque las declaraciones de emergencia aguda por el COVID-19 han concluido, las deficiencias estructurales que contribuyeron a millones de muertes en todo el mundo siguen en gran medida sin resolverse.

Según los informes de ABC News, los esfuerzos para generar impulso en torno a un marco global coordinado enfrentan una fricción considerable. Los representantes internacionales se enfrentan al cansancio diplomático y a prioridades geopolíticas contrapuestas, que van desde conflictos militares activos hasta la inflación económica y presupuestos nacionales ajustados.

En el centro del estancamiento se encuentra el acuerdo global propuesto sobre pandemias, un instrumento jurídico internacional negociado a través del Órgano Intergubernamental de Negociación de la OMS. Si bien existe consenso sobre la ampliación de los sistemas de alerta temprana, las negociaciones se han estancado reiteradamente debido a los compromisos vinculantes. Los delegados de las naciones de menores ingresos han exigido garantías de que las contramedidas médicas —incluidas las pruebas de diagnóstico, los tratamientos antivirales y las vacunas— se compartirán de manera equitativa durante una crisis. Por el contrario, los representantes de las naciones de altos ingresos que albergan a las principales empresas farmacéuticas se han opuesto a las transferencias obligatorias de tecnología o a las exenciones amplias sobre los derechos de propiedad intelectual.

Simultáneamente, los debates sobre el financiamiento de la seguridad sanitaria global han revelado brechas presupuestarias continuas. El Pandemic Fund del Banco Mundial, diseñado para proporcionar subvenciones para la capacidad de laboratorio y la capacitación del personal, requiere compromisos de capital sostenidos por parte de las naciones donantes para alcanzar sus objetivos operativos. Los funcionarios de salud destacaron que sin un financiamiento estructural y acuerdos firmados, la preparación internacional corre el riesgo de retroceder a los niveles anteriores a 2020.

## Por qué es importante La desaceleración de la diplomacia sanitaria global conlleva consecuencias directas para la bioseguridad internacional. Los expertos en salud pública señalan que las amenazas de enfermedades infecciosas operan sin tener en cuenta las fronteras nacionales. Sin estructuras legales funcionales y preestablecidas que rijan la respuesta global ante emergencias, la comunidad internacional corre el riesgo de repetir las acciones fragmentadas y nacionalistas observadas durante la pandemia de COVID-19.

Cuando el COVID-19 se propagó a nivel mundial a principios de 2020, las naciones de altos ingresos superaron rutinariamente en ofertas a los países de menores ingresos para obtener suministros médicos, herramientas de diagnóstico y lotes de vacunas. Esta dinámica retrasó el acceso a intervenciones que salvan vidas en las regiones en desarrollo, prolongó las altas tasas de transmisión y dio espacio para la aparición de nuevas variantes virales. Si los negociadores no logran acordar mecanismos vinculantes de equidad antes de que surja otro patógeno importante, es probable que se repita el acaparamiento de recursos similar.

Además, el análisis económico demuestra que las inversiones proactivas en la seguridad sanitaria global son mucho menos costosas que gestionar un brote global sin mitigar. El COVID-19 destruyó billones de dólares en producción económica y disparó las deudas nacionales en todo el mundo. La falta de financiamiento permanente para la infraestructura sanitaria básica en regiones vulnerables deja expuestas de forma permanente las redes comerciales, los viajes y la estabilidad financiera.

El callejón sin salida también pone en peligro la cooperación científica global. La detección eficaz de enfermedades depende de que los investigadores compartan rápidamente los datos de secuencia genética de los patógenos cuando aparecen nuevos virus. Si las naciones en desarrollo sospechan que compartir muestras biológicas conducirá a remedios a los que no pueden acceder ni pagar, su disposición a compartir datos críticos podría disminuir, lo que ralentizaría la respuesta global.

## El contexto El impulso actual en pro de la reforma de la salud pública internacional se deriva directamente de las fallas sistémicas identificadas durante la crisis del COVID-19, que comenzó a finales de 2019 y fue declarada Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional por la OMS en enero de 2020. En diciembre de 2021, reconociendo las limitaciones de los mecanismos existentes, los 194 Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud convocaron una inusual sesión especial de la Asamblea Mundial de la Salud —el órgano rector de la OMS— para iniciar un proceso formal de redacción de un acuerdo vinculante sobre prevención, preparación y respuesta ante pandemias.

Esta fue solo la segunda vez en la historia de la OMS que los Estados miembros invocaron el Artículo 19 de la Constitución de la OMS para redactar un tratado jurídicamente vinculante, tras el Convenio Marco para el Control del Tabaco de 2003. Los Estados miembros crearon el Órgano Intergubernamental de Negociación (INB) para supervisar las sesiones de redacción en Ginebra.

Paralelamente, los Estados miembros impulsaron enmiendas al Reglamento Sanitario Internacional (RSI 2005), un marco existente que establece obligaciones básicas para notificar brotes de enfermedades. Si bien el RSI proporciona normas para la notificación, carece de mecanismos de aplicación y de herramientas operativas para asignar suministros durante escaseces globales agudas.

Para abordar las deficiencias de infraestructura, el Directorio Ejecutivo del Banco Mundial aprobó la creación del Pandemic Fund en junio de 2022 y lo lanzó formalmente más adelante ese mismo año. Desarrollado conjuntamente con la OMS, el fondo reúne donaciones soberanas y filantrópicas para ayudar a los países de menores ingresos a crear infraestructura de laboratorio, vigilancia de enfermedades y capacitación del personal sanitario.

Los esfuerzos voluntarios previos pusieron de manifiesto la necesidad de acuerdos vinculantes. El Acelerador del Acceso a las Herramientas contra el COVID-19 (ACT-A) y COVAX se pusieron en marcha en 2020 para distribuir vacunas de manera equitativa. Sin embargo, como COVAX dependía de financiamiento voluntario y compromisos de compra no vinculantes, las naciones ricas eludieron con frecuencia el sistema a través de contratos bilaterales con compañías farmacéuticas, asegurándose un acceso prioritario al suministro.

## Reacciones Las continuas dificultades para alcanzar un acuerdo en las Naciones Unidas han provocado firmes advertencias por parte de funcionarios de salud pública global y grupos de la sociedad civil. Líderes de la Organización Mundial de la Salud han instado a los Estados miembros a resistirse a la apatía política, enfatizando que los futuros brotes de enfermedades están garantizados.

Los delegados que representan a las naciones en desarrollo, incluidos los miembros de la Unión Africana y la coalición del Grupo de los 77 en la ONU, han expresado su frustración ante la falta de voluntad de las naciones de altos ingresos para aceptar transferencias obligatorias de tecnología o asignaciones de reservas garantizadas. Los representantes de estas regiones sostienen que un acuerdo que carezca de obligaciones firmes de equidad aporta un beneficio insignificante a los países que no cuentan con fabricación farmacéutica nacional.

Por el contrario, los grupos de la industria biofarmacéutica y funcionarios de varias naciones occidentales sostienen que la protección de la propiedad intelectual es esencial para impulsar la investigación y el desarrollo comercial. Argumentan que comprometer los derechos de patente debilitaría el ecosistema de investigación que permitió la rápida creación de vacunas de ARNm en 2020, abogando en su lugar por licencias voluntarias y alianzas comerciales.

Los grupos de defensa advierten que permitir que los intereses comerciales o la política interna estanquen las negociaciones deja a las poblaciones globales expuestas a amenazas virales emergentes, como nuevas cepas de influenza o fiebres hemorrágicas.

## Lo que aún no se sabe Varios elementos críticos del marco global propuesto ante pandemias siguen sin resolverse. Actualmente se desconoce si los Estados miembros de la OMS llegarán a un acuerdo sobre el Sistema de Acceso a Patógenos y Participación en los Beneficios, o qué porcentaje preciso de la producción médica de emergencia se podría exigir a los fabricantes que destinen a la distribución de la OMS durante una crisis.

Además, los mecanismos de aplicación legal de cualquier tratado definitivo siguen siendo inciertos. Los acuerdos internacionales dependen en gran medida de la ratificación nacional y de la presión diplomática entre pares, lo que plantea interrogantes sobre cómo se exigiría el cumplimiento de las normas de notificación o de intercambio de suministros si un firmante no cumple.

Los compromisos financieros a largo plazo con el Pandemic Fund del Banco Mundial también siguen siendo inciertos. No está claro si las naciones donantes establecerán partidas presupuestarias recurrentes o si las contribuciones fluctuarán en función de los cambiantes entornos políticos. Por último, sigue siendo incierto si las legislaturas nacionales clave, incluidos el Senado de los Estados Unidos y los parlamentos europeos, ratificarían un acuerdo final.

## Qué observar Varios puntos de decisión e indicadores próximos determinarán si avanzan los esfuerzos internacionales de preparación ante pandemias:

- **Sesiones de redacción del INB:** Las próximas rondas formales de negociación en Ginebra revelarán si los diplomáticos pueden redactar un texto de compromiso aceptable sobre propiedad intelectual y asignación de recursos. - **Reuniones de la Asamblea Mundial de la Salud:** Las futuras convocatorias de la Asamblea Mundial de la Salud servirán como puntos de referencia oficiales para que los Estados miembros evalúen el borrador del texto o ajusten los plazos de negociación. - **Monitoreo de brotes zoonóticos:** La vigilancia global de las amenazas infecciosas activas, incluidos los brotes de gripe aviaria altamente patógena (H5N1) y de viruela símica (mpox), podría alterar las prioridades políticas si se amplía la transmisión de humano a humano. - **Reposición del Pandemic Fund:** Las rondas subsecuentes de financiamiento para el Pandemic Fund del Banco Mundial indicarán si las naciones donantes tienen la intención de mantener inversiones a largo plazo en la infraestructura sanitaria de las naciones en desarrollo.

Este informe contiene recopilación de información y cobertura realizada por ABC News.

Fuente: ABC News

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