Periodismo propio, siempre citando las fuentes

Trump sopesa una propuesta de pago de $90 a votantes, lo que genera preocupación fiscal por su coste de $1 trillion

Una propuesta de Donald Trump para emitir cheques en efectivo directos a los votantes requeriría la aprobación del Congreso y añadiría más de $1 trillion al déficit federal, según informan AP y Fortune.

The Global Wire Newsroom ·

Link preview · horizonglobalnews.com

Trump sopesa una propuesta de pago de $90 a votantes, lo que genera preocupación fiscal por su coste de $1 trillion

Una propuesta de Donald Trump para emitir cheques en efectivo directos a los votantes requeriría la aprobación del Congreso y añadiría más de $1 trillion al déficit federal, según informan AP y Fortune.

Share

Este artículo fue traducido automáticamente por la IA de nuestra redacción desde el original en inglés. Leer en inglés

Trump sopesa una propuesta de pago de $90 a votantes, lo que genera preocupación fiscal por su coste de $1 trillion

Donald Trump ha planteado la posibilidad de una nueva ronda de pagos gubernamentales directos a los votantes estadounidenses de cara a las próximas elecciones de medio término, sopesando un pago de $90 tras haber hecho referencia previamente a distribuciones mayores de $500 y $5,000. Según lo informado por The Associated Press, la implementación de cualquier programa nacional de desembolso de efectivo requeriría la autorización legislativa explícita y las asignaciones presupuestarias del United States Congress. Las proyecciones fiscales indican que ejecutar un plan de pagos directos generalizado de esta magnitud conllevaría un precio total superior a $1 trillion, lo que añadiría una cifra sustancial al déficit nacional durante un periodo de constante atención a los niveles de deuda federal y la inflación.

## Key facts - El expresidente Donald Trump sopesó una propuesta de pago directo en efectivo de $90 a los votantes, modificando referencias previas a cheques de $500 y $5,000. - La puesta en marcha de cualquier iniciativa de pago directo a los votantes requiere aprobación legislativa y autorización de fondos por parte del United States Congress. - Las estimaciones económicas indican que el coste total de ejecutar la propuesta de pagos directos superaría $1 trillion. - Los desembolsos propuestos ampliarían directamente el déficit presupuestario federal si se promulgan sin compensaciones presupuestarias ni aumentos de impuestos. - La propuesta llega durante los preparativos para las elecciones de medio término, en medio del debate nacional en curso sobre el gasto federal y la política económica.

## What happened La propuesta representa la última iteración en una serie de declaraciones públicas sobre desembolsos directos de efectivo al público estadounidense. En recientes apariciones públicas y declaraciones previas al ciclo electoral de medio término, Donald Trump planteó variadas cifras para posibles pagos gubernamentales, sugiriendo inicialmente sumas mayores de $5,000 y $500 antes de especificar una cantidad de $90, según lo informado por The Associated Press.

Las transferencias directas de efectivo a escala nacional representan uno de los mecanismos más directos disponibles en las finanzas públicas para inyectar liquidez directamente a los hogares. Sin embargo, las propuestas ejecutivas de distribución directa de efectivo no pueden promulgarse mediante órdenes ejecutivas unilaterales ni decretos administrativos. Según el Artículo I de la Constitución de los Estados Unidos, el poder presupuestario reside estrictamente en el poder legislativo. Por consiguiente, cualquier plan para distribuir dinero a ciudadanos individuales requiere la redacción, aprobación y promulgación de legislación estatutaria tanto por la Cámara de Representantes como por el Senado, seguida de la firma para convertirse en ley.

Los cálculos fiscales relativos a los desembolsos nacionales de efectivo demuestran la escala de dichos programas. Con más de 330 millones de residentes en los Estados Unidos y aproximadamente 260 millones de adultos, los programas de distribución de amplia base acumulan rápidamente costes inmensos. Las evaluaciones económicas de los mecanismos de pagos masivos indican que financiar un programa nacional de distribución de cheques de la escala discutida costaría más de $1 trillion en desembolsos federales. Dado que el gobierno federal opera bajo un déficit fiscal anual, financiar un programa de gasto de $1 trillion requeriría endeudamiento federal adicional mediante la emisión de títulos del Tesoro de los Estados Unidos, aumentando la carga general de la deuda nacional.

## Why it matters La propuesta conlleva implicaciones sustanciales para la política fiscal federal, la dinámica de la deuda nacional y los esfuerzos de estabilización de la política monetaria. Añadir más de $1 trillion en gasto federal sin compensación amplía directamente el déficit presupuestario nacional. Cuando el Departamento del Tesoro emite bonos adicionales para cubrir desembolsos financiados con deuda, incrementa las obligaciones totales del servicio de la deuda pública, desviando una mayor proporción de los futuros ingresos fiscales federales hacia el pago de intereses en lugar de inversiones públicas discrecionales o programas sociales regulados por ley.

Desde un punto de vista macroeconómico, las transferencias directas de efectivo inyectadas en una economía nacional influyen en la demanda agregada. Cuando los hogares reciben desembolsos gubernamentales, el gasto de los consumidores aumenta en bienes, servicios y servicio de la deuda. Si bien los pagos directos durante severas crisis económicas pueden estabilizar los balances de los hogares, inyectar liquidez generalizada durante periodos de actividad económica en curso corre el riesgo de crear presiones inflacionarias secundarias.

Los mercados financieros y los inversores en bonos vigilan de cerca las propuestas de gasto federal. Ampliar el déficit fiscal en más de $1 trillion puede ejercer una presión al alza sobre los rendimientos del Tesoro de los Estados Unidos. Rendimientos de referencia más altos del Tesoro repercuten en la economía en general, elevando los costes de endeudamiento para hipotecas comerciales, préstamos automotrices para consumidores y líneas de crédito corporativas. Además, quienes diseñan la política monetaria en la Reserva Federal confían en la disciplina fiscal para mantener la inflación alineada con su objetivo anual del 2 por ciento. Los estímulos fiscales a gran escala pueden obligar a los banqueros centrales a mantener los tipos de interés de referencia más altos durante periodos más prolongados para contrarrestar las presiones inflacionarias del lado de la demanda, lo que potencialmente podría frenar la inversión del sector privado y el crecimiento del empleo.

## The background Las distribuciones directas de efectivo del gobierno a contribuyentes y residentes individuales tienen un antecedente moderno claro en la política económica de los Estados Unidos, particularmente como respuesta a crisis financieras agudas. Durante la pandemia de COVID-19, el Congreso aprobó varios paquetes importantes de ayuda que contenían Pagos de Impacto Económico directos administrados por el Internal Revenue Service y el Departamento del Tesoro.

La ola inicial de cheques directos fue autorizada bajo la ley CARES Act en marzo de 2020 durante la administración Trump. Esa legislación proporcionó pagos directos de hasta $1,200 por adulto elegible, más $500 por hijo cualificado. Una segunda ronda de pagos se promulgó en diciembre de 2020 a través de la Consolidated Appropriations Act, otorgando hasta $600 por individuo. Una tercera ronda de transferencias directas de efectivo siguió en marzo de 2021 bajo el presidente Joe Biden a través de la ley American Rescue Plan Act, que autorizó cheques de hasta $1,400 por individuo elegible.

Aunque esos pagos de la era de la pandemia se diseñaron para proteger a los hogares contra pérdidas catastróficas de ingresos causadas por el cierre de empresas, los economistas debatieron posteriormente su papel en la contribución a la inflación interna que alcanzó su punto máximo en 2022. Los estudios económicos destacaron cómo la combinación de cuellos de botella en las cadenas de suministro, el elevado ahorro de los hogares y el masivo estímulo fiscal federal generó un exceso de demanda de los consumidores que superó la disponibilidad de bienes, impulsando el Índice de Precios al Consumo a máximos de varias décadas.

El proceso legal y administrativo para distribuir pagos directos en efectivo es complejo. Las propuestas legislativas deben ser aprobadas por ambas cámaras del Congreso. La Congressional Budget Office, una agencia no partidista encargada de proporcionar análisis económicos a los legisladores, debe emitir una estimación formal de costes detallando cómo la legislación propuesta afecta los ingresos y desembolsos federales a lo largo de un horizonte presupuestario de diez años. Una vez autorizada por ley, la Bureau of the Fiscal Service del Departamento del Tesoro y el IRS gestionan la logística de distribuir fondos a través de depósito directo o cheques físicos a millones de personas elegibles.

## Reaction Tras las declaraciones públicas que detallan las propuestas de pago, se esperan reacciones en los sectores político, legislativo y económico. En el Congreso, los conservadores fiscales y los halcones del presupuesto se oponen sistemáticamente a las iniciativas de gasto sin compensación que amplían el endeudamiento nacional, señalando el creciente coste de servir la deuda nacional. Los miembros de ambos partidos políticos principales enfrentan cálculos complejos al evaluar las propuestas de transferencias directas, equilibrando el atractivo político de los cheques directos con las preocupaciones sobre la inflación y la expansión del déficit nacional.

Los economistas profesionales y analistas financieros evalúan típicamente los planes de transferencia de efectivo a través del prisma de la estabilidad macroeconómica. Analistas de Wall Street y de centros de pensamiento económico assess si los desembolsos propuestos se equiparan con aumentos de ingresos o reducciones de gasto compensatorias. Sin fuentes de ingresos claras, los analistas de mercado advierten de que inyectar grandes sumas en la economía corre el riesgo de desencadenar una escalada de precios en los bienes y servicios de consumo.

Los observadores de la política monetaria también siguen muy de cerca estas propuestas fiscales. Los funcionarios de la Reserva Federal sostienen sistemáticamente que, si bien las decisiones de política fiscal corresponden enteramente a los funcionarios electos del Congreso y del poder ejecutivo, las medidas fiscales expansionistas a gran escala influyen inevitablemente en las decisiones del banco central con respecto a los tipos de interés de referencia. Los funcionarios electos en las capitales estatales y los gobiernos municipales también vigilan las propuestas federales de efectivo, ya que los cambios en el gasto federal pueden alterar la actividad económica local y los ingresos fiscales estatales.

## What we don't know yet Varios detalles críticos relativos a la propuesta de pago directo siguen sin resolverse en la cobertura periodística. La información de The Associated Press deja abiertas preguntas fundamentales respecto a la estructura, los criterios de elegibilidad y la entrega administrativa de los pagos sugeridos de $90, así como de las cifras previas de $500 y $5,000.

En primer lugar, se desconoce si los pagos propuestos están concebidos como transferencias universales a todos los residentes, distribuciones focalizadas sujetas a límites de ingresos o restringidas a sectores demográficos específicos, como votantes registrados o contribuyentes. Los umbrales de ingresos alteran significativamente tanto el coste agregado de un programa de desembolso como su impacto económico inmediato.

En segundo lugar, no se ha presentado en el Congreso ningún texto legislativo formal ni proyecto de ley patrocinado para codificar la propuesta. Sin un borrador legislativo, no está claro si la iniciativa incluye compensaciones de gasto propuestas —como ajustes fiscales o recortes presupuestarios discrecionales— o si está diseñada íntegramente como gasto financiado mediante déficit.

En tercer lugar, no se ha detallado la justificación técnica tras el cambio de las cifras propuestas desde $5,000 hasta $500 y posteriormente a $90. Sigue sin verificarse si estas cantidades cambiantes reflejan la evolución de modelos económicos dentro de los equipos de política de campaña o sugerencias informales planteadas durante actos públicos.

## What to watch En las próximas semanas y meses, varios indicadores clave y puntos de decisión aclararán si la propuesta avanza desde el discurso de campaña hacia una deliberación formal de políticas:

- Acción del Congreso: Estar atentos a si algún miembro de la Cámara de Representantes o del Senado presenta legislación formal que refleje las distribuciones de efectivo propuestas. - Evaluación de la CBO: Si se redacta un texto legal, se requeriría que la Congressional Budget Office, de carácter no partidista, produzca una evaluación fiscal oficial que detalle el coste exacto a diez años y el impacto en el déficit. - Declaraciones de política de campaña: Buscar documentos oficiales de política o propuestas económicas detalladas publicadas por asesores de campaña para aclarar las reglas de elegibilidad por ingresos, los mecanismos de pago y las compensaciones presupuestarias. - Indicadores del mercado financiero: Monitorear los movimientos en los rendimientos de referencia del Tesoro de los Estados Unidos a 10 años y los títulos protegidos contra la inflación para detectar señales de reacción del mercado ante una potencial expansión del déficit federal. - Declaraciones de la Reserva Federal: Seguir las próximas reuniones del Comité Federal de Mercado Abierto y las ruedas de prensa en busca de comentarios sobre los riesgos de expansión fiscal y su influencia en las trayectorias de los tipos de interés.

Este reporte de noticias se basa en la cobertura original de The Associated Press, tal como fue publicada en Fortune.

Fuente: Melissa Goldin; The Associated Press

Noticias relacionadas