Periodismo propio, siempre citando las fuentes

Rusia muestra su preferencia por Grossi y Orban como posibles candidatos a liderar la ONU

El jefe de Rosatom, Alexey Likhachev, calificó de favorables para Moscú las posibles candidaturas de Rafael Grossi y Viktor Orban para liderar la ONU, tras informaciones sobre el interés de las grandes potencias.

The Global Wire Newsroom ·

Link preview · horizonglobalnews.com

Rusia muestra su preferencia por Grossi y Orban como posibles candidatos a liderar la ONU

El jefe de Rosatom, Alexey Likhachev, calificó de favorables para Moscú las posibles candidaturas de Rafael Grossi y Viktor Orban para liderar la ONU, tras informaciones sobre el interés de las grandes potencias.

Share

Este artículo fue traducido automáticamente por la IA de nuestra redacción desde el original en inglés. Leer en inglés

Rusia muestra su preferencia por Grossi y Orban como posibles candidatos a liderar la ONU

MOSCÚ — Alexey Likhachev, director general de la corporación estatal rusa de energía atómica Rosatom, declaró que las posibles candidaturas del jefe del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, y del líder político húngaro Viktor Orban para convertirse en el próximo secretario general de las Naciones Unidas serían favorables para los intereses rusos, según informó la agencia de noticias estatal rusa TASS. Los comentarios del funcionario ruso siguieron a otros reportes en medios de comunicación de Estados Unidos que indicaban que funcionarios diplomáticos en Washington, Moscú y Beijing han estado evaluando si Orban podría servir como un candidato de consenso aceptable para reemplazar al secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, cuando concluya su mandato.

## Key facts - Alexey Likhachev, director general de Rosatom de Rusia, valoró públicamente las posibles candidaturas de Rafael Grossi y Viktor Orban a la secretaría general de las Naciones Unidas como ventajosas para Moscú, según reportó TASS. - Informes previos de medios de Estados Unidos indicaron que funcionarios en Washington, Moscú y Beijing estaban evaluando a Orban como un candidato de consenso viable para liderar el organismo mundial. - El próximo secretario general sucederá a Antonio Guterres, el ex primer ministro portugués que asumió el cargo en enero de 2017 y tiene programado concluir su segundo mandato de cinco años el 31 de diciembre de 2026. - Según la Carta de las Naciones Unidas, cualquier candidato potencial requiere una recomendación formal del Consejo de Seguridad de 15 miembros, donde los cinco miembros permanentes tienen poder de veto, seguida de la aprobación de la Asamblea General de 193 miembros. - Grossi dirige el Organismo Internacional de Energía Atómica desde diciembre de 2019, gestionando delicadas negociaciones de seguridad nuclear tanto con las autoridades rusas como con las ucranianas.

## What happened Según informó TASS el 28 de octubre de 2026, Likhachev abordó el futuro liderazgo de las Naciones Unidas señalando a Grossi y Orban como candidatos cuyos eventuales nombramientos se alinearían de forma constructiva con las prioridades estratégicas rusas. La evaluación del jefe de Rosatom se produjo tras despachos previos en medios de comunicación de Estados Unidos que informaban de que las tres principales potencias mundiales —Estados Unidos, Rusia y China— habían comenzado a explorar si Orban podría emerger como una figura de consenso capaz de trascender las profundas divisiones entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

Likhachev, quien supervisa la extensa red nuclear civil de Rusia e interactúa directamente con los organismos reguladores internacionales, introdujo a Grossi en el debate junto a Orban. El diplomático argentino ha ejercido como director general del Organismo Internacional de Energía Atómica a lo largo del conflicto en Ucrania, manteniendo con regularidad consultas de alto nivel con funcionarios del Estado ruso y directivos de Rosatom sobre el estado de la central nuclear de Zaporizhzhia y los protocolos más amplios de seguridad nuclear.

El despacho de TASS no afirmó que Grossi u Orban hubieran lanzado formalmente una campaña a la secretaría general, ni indicó que se hubiera presentado documentación diplomática formal ante la Secretaría de las Naciones Unidas. En su lugar, la intervención pública de Likhachev sirvió como una confirmación temprana y explícita de la receptividad de Moscú ante opciones de liderazgo no tradicionales, en un momento en que las principales potencias comienzan sus maniobras de cara a la expiración del segundo mandato de Guterres.

## Why it matters El liderazgo de las Naciones Unidas conlleva una inmensa autoridad operativa y diplomática, al dirigir una organización mundial encargada de mantener la paz y la seguridad internacionales, desplegar decenas de miles de fuerzas de paz en zonas de conflicto volátiles y administrar vastas operaciones humanitarias y de refugiados en todo el mundo. El nombramiento del secretario general representa uno de los puntos de decisión más críticos para los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas —Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Rusia y China—, cada uno de los cuales posee la facultad legal de vetar a cualquier nominado.

La caracterización de Grossi y Orban por parte de Likhachev refleja el objetivo más amplio de Moscú de garantizar que el próximo jefe ejecutivo del organismo mundial no reproduzca lo que los funcionarios rusos suelen describir como sesgos institucionales dominados por Occidente. Desde la escalada de la guerra en Ucrania en febrero de 2022, las relaciones entre Moscú y los tres miembros permanentes occidentales del Consejo de Seguridad se han deteriorado hasta caer en una profunda hostilidad, paralizando al consejo en crisis de seguridad críticas. En tales circunstancias, la elección de un secretario general exige identificar a una persona capaz de superar el escrutinio de bloques geopolíticos opuestos sin suscitar el veto automático ni de Washington ni de Moscú.

Para la comunidad internacional, la perspectiva de un candidato de consenso aceptable para Washington, Moscú y Beijing sugiere que las negociaciones por canales indirectos entre las principales potencias podrían estar buscando áreas de acomodo funcional a pesar de la hostilidad pública. Sin embargo, si las naciones de Europa occidental o la Asamblea General de 193 miembros perciben a un candidato como desproporcionadamente favorecido por Moscú, el proceso de nombramiento corre el riesgo de convertirse en un prolongado campo de batalla diplomático. Esta dinámica podría profundizar el bloqueo institucional en todo el sistema de las Naciones Unidas en un momento en que la cooperación multilateral ya se encuentra tensionada por guerras regionales, crisis humanitarias y alteraciones climáticas.

## The background Las normas de procedimiento que rigen la selección del secretario general de las Naciones Unidas están establecidas en el Artículo 97 de la Carta de las Naciones Unidas, el cual especifica que el secretario general será nombrado por la Asamblea General a recomendación del Consejo de Seguridad. Históricamente, este mandato ha significado que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad poseen un poder de veto absoluto sobre cualquier candidato potencial, decidiendo efectivamente el resultado a puerta cerrada antes de presentar un único nombre consensuado a la Asamblea General para su confirmación formal.

A lo largo de décadas de práctica institucional, diversas convenciones no escritas han marcado el proceso de nombramiento. Un principio de rotación regional ha guiado tradicionalmente las elecciones, alternando el cargo entre bloques geográficos: Europa occidental, Asia, América Latina y el Caribe, y África. Antonio Guterres, ex primer ministro de Portugal y ex Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, fue elegido en 2016 tras una iniciativa sin precedentes para mejorar la transparencia conforme a la Resolución 69/321 de la Asamblea General, que dispuso diálogos públicos con los candidatos. Guterres asumió el cargo el 1 de enero de 2017, obtuvo un segundo mandato de cinco años sin oposición en 2021 y tiene programado concluir su gestión el 31 de diciembre de 2026.

Ambas figuras mencionadas por Likhachev ocupan puestos de alto perfil y bien diferenciados en la gobernanza internacional. Rafael Grossi, diplomático de carrera argentino, asumió la jefatura del Organismo Internacional de Energía Atómica en diciembre de 2019 tras el fallecimiento de Yukiya Amano. Grossi ha encabezado complejas negociaciones entre Moscú y Kiev, estableciendo una presencia permanente de monitoreo en la central nuclear de Zaporizhzhia, bajo ocupación rusa, e interactuando con regularidad con la dirección de Rosatom y con ministerios del Estado ruso.

Viktor Orban, veterano líder político de Hungría, ha forjado un perfil diplomático singular en Europa. Pese a que Hungría pertenece tanto a la Unión Europea como a la OTAN, Orban ha mantenido con constancia vínculos políticos y económicos cordiales con el presidente ruso Vladimir Putin, al tiempo que ha cultivado extensas relaciones comerciales y de inversión con Beijing. Orban se ha opuesto reiteradamente a los paquetes de ayuda militar de la Unión Europea para Ucrania y ha cuestionado las sanciones occidentales contra Moscú, posicionándose como una excepción diplomática en Europa capaz de mantener canales de comunicación abiertos con Washington, Moscú y Beijing.

## Reaction Las reacciones oficiales internacionales ante las declaraciones de Likhachev y los informes previos de los medios de comunicación de Estados Unidos se han mantenido en gran medida contenidas. El aparato diplomático occidental, incluidos el Department of State de Estados Unidos, la Foreign, Commonwealth and Development Office británica y el Ministry for Europe and Foreign Affairs francés, no había emitido declaraciones públicas formales en relación con las presuntas consideraciones trilaterales ni con las palabras del jefe de Rosatom al momento de la publicación. La costumbre diplomática generalmente desalienta los pronunciamientos públicos prematuros sobre candidatos a la secretaría general antes del inicio formal del ciclo de selección.

Dentro de los círculos diplomáticos de las Naciones Unidas en Nueva York, se anticipa que cualquier discusión formal sobre la candidatura de Orban desatará polémicos debates, en particular entre los Estados miembros de la Unión Europea y los grupos regionales. Los Estados miembros de Europa del Este que se oponen a las políticas regionales de Moscú probablemente examinarían con rigor a cualquier candidato respaldado por funcionarios rusos, y varios gobiernos europeos han tenido desencuentros previos con Budapest a causa de los derechos humanos, los estándares del Estado de derecho y la cohesión de la política exterior europea.

Ni Grossi ni Orban habían emitido declaraciones públicas que confirmaran una campaña activa o que reconocieran formalmente la perspectiva de postularse al puesto de secretario general tras el informe de TASS. Portavoces de la IAEA han sostenido históricamente que Grossi sigue centrado en sus responsabilidades al frente del organismo nuclear, mientras que representantes del gobierno húngaro no hicieron comentarios de forma inmediata sobre las informaciones de la prensa estadounidense ni sobre las declaraciones de Likhachev.

## What we don't know yet Diversos elementos críticos de las maniobras diplomáticas reportadas continúan sin verificación. El resumen de TASS hizo referencia a informes previos de medios de comunicación de Estados Unidos, pero no especificó qué publicaciones estadounidenses originaron las afirmaciones, ni reveló las fuentes concretas o el nivel institucional en el que presuntamente Washington, Moscú y Beijing estaban considerando a Orban. Sigue sin conocerse si las conversaciones se llevaron a cabo a través de cables diplomáticos oficiales, diálogos informales entre enviados o intercambios exploratorios en grupos de trabajo.

Asimismo, no existe confirmación pública de que el gobierno de Estados Unidos o el ministerio de Asuntos Exteriores de China hayan evaluado formalmente a Orban o a Grossi para el rol de secretario general. La disposición occidental a respaldar a Orban sigue siendo una incógnita de peso; dadas las frecuentes disputas de Hungría con sus aliados europeos y con Washington en torno a las normas democráticas y la sintonía en política exterior, asegurar los votos necesarios —o evitar un veto occidental en el Consejo de Seguridad— constituiría un pronunciado obstáculo diplomático. Tampoco está claro si Grossi alberga aspiraciones formales de buscar el máximo cargo de la ONU o si el respaldo de Likhachev fue una iniciativa no solicitada.

## What to watch La viabilidad de cualquier eventual candidatura se volverá más nítida conforme avance el calendario oficial de selección para la sucesión de 2026. Los analistas prestarán atención a la carta conjunta tradicionalmente firmada y emitida por la presidencia de la Asamblea General y la presidencia del Consejo de Seguridad, la cual abre formalmente el proceso de nominación e invita a los Estados miembros a presentar candidatos.

Una vez presentadas las candidaturas, el interés se dirigirá hacia los diálogos interactivos de la Asamblea General, donde los candidatos participan en audiencias públicas televisadas para exponer sus programas y responder preguntas de las delegaciones mundiales y de organizaciones no gubernamentales. Tras dichas sesiones, el Consejo de Seguridad pondrá en marcha votaciones informales y confidenciales (straw polls), en las que los miembros del consejo votan «animar», «desanimar» o «sin opinión». Papeletas diferenciadas por colores entre los miembros permanentes y los no permanentes indicarán si Grossi, Orban o cualquier otro candidato se enfrenta al veto de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia o China.

Este reporte se basa en informaciones publicadas por TASS.

Fuente: tass.com

Noticias relacionadas