El ejercicio antes de una cirugía acelera la recuperación y mejora los resultados, según una investigación
Un estudio reportado por Kari Clifford demuestra que el entrenamiento físico preoperatorio mejora la recuperación quirúrgica, y que los programas supervisados logran mayores intensidades de ejercicio.
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El ejercicio antes de una cirugía acelera la recuperación y mejora los resultados, según una investigación
Un estudio reportado por Kari Clifford demuestra que el entrenamiento físico preoperatorio mejora la recuperación quirúrgica, y que los programas supervisados logran mayores intensidades de ejercicio.
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Los pacientes que realizan ejercicio físico antes de someterse a procedimientos quirúrgicos experimentan mejores resultados de salud y menores tiempos de recuperación, según una investigación reportada por Kari Clifford el 29 de septiembre de 2026. Los hallazgos destacan que, si bien tanto las rutinas de ejercicio antes de la cirugía supervisadas por médicos como los programas autodirigidos en el hogar generan beneficios claros para la salud, las rutinas estructuradas llevadas a cabo bajo supervisión profesional permiten a los pacientes alcanzar mayores intensidades de ejercicio. El informe se suma a un creciente cuerpo de literatura médica perioperatoria que demuestra que el acondicionamiento físico en las semanas previas a una operación puede fortalecer la fisiología del paciente, reducir la gravedad de las complicaciones posoperatorias y acortar la estancia en entornos hospitalarios.
## Datos clave - Realizar ejercicio físico antes de una cirugía mayor acorta los tiempos de recuperación de los pacientes y mejora los resultados clínicos generales. - Tanto los regímenes de ejercicio autodirigidos en el hogar como los programas de prehabilitación supervisados profesionalmente generan avances de salud mensurables. - Las sesiones de ejercicio monitoreadas por médicos permiten a los pacientes alcanzar de manera segura niveles de esfuerzo e intensidades de entrenamiento más altos que las rutinas no supervisadas en el hogar. - Los regímenes de ejercicio preoperatorios tienen como objetivo desarrollar la capacidad de reserva física para ayudar a los pacientes a tolerar el estrés quirúrgico y la anestesia. - Los hallazgos de la investigación que detallan los beneficios comparativos del ejercicio supervisado frente al realizado en el hogar se publicaron el 29 de septiembre de 2026.
## Qué ocurrió Según lo reportado por Kari Clifford, una nueva investigación evaluó el impacto de los regímenes de ejercicio preoperatorios en las trayectorias de recuperación de los pacientes tras una cirugía. El estudio comparó dos modalidades principales de preparación física preoperatoria: programas supervisados llevados a cabo bajo la guía de expertos médicos o fisioterapeutas, y rutinas no supervisadas ejecutadas de manera independiente por los pacientes en sus propios hogares.
Ambas formas de ejercicio preoperatorio produjeron resultados clínicos positivos en comparación con las rutinas de atención estándar que no incorporan ejercicio estructurado previo a la cirugía. Los pacientes que realizaron actividad física antes de sus operaciones demostraron una mayor capacidad funcional, una movilización posoperatoria más rápida y una reducción del tiempo de recuperación en las salas de hospitalización.
Sin embargo, la investigación identificó una clara ventaja fisiológica asociada con la supervisión profesional. Los pacientes que participaron en programas supervisados de prehabilitación alcanzaron de manera constante mayores intensidades de ejercicio que aquellos que siguieron rutinas autoguiadas en el hogar. Los médicos y fisioterapeutas que monitorearon las sesiones de los pacientes pudieron exigir a los participantes de manera segura ritmos cardíacos más altos, mayores cargas de resistencia y un esfuerzo cardiovascular superior. En cambio, los pacientes no supervisados que realizaron ejercicios en el hogar tendieron a adoptar rutinas de menor intensidad, aunque su participación siguió ofreciendo resultados superiores en comparación con la inactividad física completa antes de la cirugía.
## Por qué es importante Los procedimientos quirúrgicos mayores imponen severas exigencias metabólicas, cardiovasculares y respiratorias al cuerpo humano. La respuesta de estrés fisiológico desencadenada por el trauma quirúrgico y la anestesia sistémica induce hipermetabolismo, aumenta el consumo de oxígeno y desencadena inflamación sistémica. Los pacientes con baja capacidad aeróbica o masa muscular reducida se enfrentan a riesgos significativamente mayores de sufrir complicaciones posoperatorias, entre ellas neumonía intrahospitalaria, trombosis venosa profunda, retrasos en la cicatrización de heridas y un reposo prolongado en cama que conduce a la atrofia muscular.
Al demostrar que el ejercicio antes de la cirugía mejora los tiempos de recuperación y que los programas supervisados permiten alcanzar mayores niveles de esfuerzo, la investigación ofrece una orientación directa para los sistemas de salud que buscan optimizar la atención perioperatoria. Las estancias hospitalarias representan una de las mayores categorías de gasto en la atención médica aguda. Acortar la duración de la estancia incluso en uno o dos días por paciente libera capacidad de camas hospitalarias, reduce los costos de hospitalización y disminuye la probabilidad de infecciones intrahospitalarias. Para los pacientes, alcanzar una mejor condición física preoperatoria se correlaciona directamente con mantener la independencia física, reanudar antes las actividades de la vida diaria y sufrir menos fatiga y deterioro funcional posoperatorios.
## Los antecedentes La práctica de preparar físicamente a los pacientes antes de una cirugía, conocida en la medicina perioperatoria como prehabilitación, ha evolucionado significativamente durante las últimas dos décadas. Históricamente, la atención preoperatoria se centraba principalmente en la evaluación diagnóstica, el ayuno y la fisioterapia posoperatoria. Bajo la gestión médica tradicional, la rehabilitación física no comenzaba sino hasta después de realizada la operación, cuando los pacientes ya sufrían trauma quirúrgico, inflamación, dolor y desacondicionamiento físico.
A finales de la década de 1990 y principios de la de 2000, los centros quirúrgicos comenzaron a adoptar los protocolos Enhanced Recovery After Surgery (ERAS). Los protocolos ERAS transformaron la atención quirúrgica convencional al introducir medidas basadas en evidencia, como minimizar el ayuno preoperatorio, evitar el uso rutinario de drenajes abdominales, fomentar la nutrición oral temprana y requerir la deambulación precoz tras la cirugía. La prehabilitación surgió como una extensión natural de los principios de ERAS, bajo el razonamiento de que, si la recuperación tras la cirugía podía acelerarse mediante el movimiento temprano, la optimización física antes de la operación podría evitar que se produjera el desacondicionamiento en primer lugar.
Los programas de prehabilitación suelen combinar entrenamiento de resistencia cardiovascular, ejercicios de fuerza progresiva y entrenamiento muscular respiratorio. Aunque el consenso clínico ha respaldado cada vez más la prehabilitación, los proveedores de salud han enfrentado desafíos prácticos para decidir cómo ofrecer estos programas. Los programas totalmente supervisados requieren espacio clínico, personal de fisioterapia y equipo especializado, lo que los hace intensivos en recursos. Los programas autodirigidos en el hogar ofrecen costos más bajos y mayor conveniencia para los pacientes que viven lejos de los principales centros médicos, pero su eficacia clínica a menudo se ha cuestionado debido al cumplimiento variable del paciente y a una menor intensidad del ejercicio. Lo reportado por Kari Clifford establece que, si bien los programas en el hogar siguen siendo una opción útil y de bajo costo, las sesiones supervisadas brindan una clara ventaja fisiológica al impulsar una mayor intensidad de ejercicio.
## Reacciones Se espera que profesionales médicos, fisioterapeutas y especialistas quirúrgicos reciban con satisfacción los hallazgos como una validación adicional del papel de la prehabilitación en la atención quirúrgica moderna. Las sociedades quirúrgicas y las asociaciones de medicina perioperatoria han instado cada vez más a los proveedores de atención médica a formalizar las evaluaciones de la condición física previas a la cirugía dentro de las rutas clínicas preoperatorias de rutina.
Se prevé que los profesionales de la fisioterapia enfaticen los hallazgos del estudio con respecto a la intensidad del ejercicio. Las organizaciones profesionales a menudo destacan que, si bien cualquier movimiento es beneficioso para los pacientes sedentarios, alcanzar los umbrales cardiovasculares y de resistencia objetivo es fundamental para inducir adaptaciones celulares y cardiorrespiratorias antes de la cirugía. La mayor intensidad documentada en entornos supervisados respalda los argumentos de los defensores de la fisioterapia para ampliar la cobertura de seguros y el financiamiento del sistema de salud para clínicas de prehabilitación dedicadas.
Sin embargo, los administradores de sistemas de salud y los responsables de la formulación de políticas deben sopesar la superioridad clínica de la prehabilitación supervisada frente a sus mayores costos de implementación. En sistemas de salud financiados con fondos públicos o en redes hospitalarias con recursos limitados, establecer programas universales de ejercicio supervisado previos a la cirugía para cada paciente de cirugía programada plantea desafíos operativos, que incluyen la capacidad de las instalaciones y la escasez de personal. En consecuencia, se espera que los economistas de la salud y los directores clínicos evalúen modelos de atención híbridos que combinen sesiones de instrucción iniciales supervisadas con rutinas en el hogar monitoreadas de forma remota.
## Lo que aún no se sabe Aunque la investigación reportada por Kari Clifford destaca los beneficios generales del ejercicio previo a la cirugía y la ventaja de intensidad de los programas supervisados, varios detalles clínicos permanecen abiertos a más investigaciones:
- Las poblaciones quirúrgicas específicas evaluadas en el estudio no se detallaron en el informe disponible. Aún no está claro si los avances en la recuperación se aplican por igual a las diferentes categorías quirúrgicas mayores, como reemplazos articulares totales ortopédicos, cirugías oncológicas abdominales mayores, procedimientos cardiotorácicos u operaciones vasculares. - No se especificó la duración exacta ni la frecuencia de los regímenes de prehabilitación. Los proveedores médicos necesitan datos claros sobre el umbral mínimo de tiempo requerido antes de la cirugía —ya sean dos, cuatro o seis semanas de entrenamiento— para producir mejoras estadísticamente significativas en los resultados. - El estudio deja preguntas abiertas sobre los criterios de valoración clínicos a largo plazo más allá de la recuperación hospitalaria inmediata, como las tasas de reingreso a los 30 días, la mortalidad tras el alta o las puntuaciones generales de calidad de vida entre seis y doce meses después de la cirugía. - No se cuantificó la costo-efectividad comparativa del ejercicio supervisado frente al realizado en el hogar, lo que deja a los pagadores de atención médica sin datos financieros completos para evaluar las estructuras de reembolso.
## Qué habrá que observar De cara al futuro, varios desarrollos clave indicarán cómo estos hallazgos de investigación influyen en la práctica clínica:
- **Pautas de práctica clínica:** Habrá que estar atentos a las próximas actualizaciones de pautas clínicas de importantes organizaciones quirúrgicas y de anestesiología, como el American College of Surgeons, el Royal College of Surgeons y la Society for Perioperative Assessment and Quality Improvement, con respecto a las recomendaciones formales de prehabilitación. - **Salud digital y monitoreo remoto:** Se deberá hacer un seguimiento de la adopción de monitores portátiles de frecuencia cardíaca, aplicaciones de salud digital y asesoramiento por telemedicina diseñados para cerrar la brecha entre el ejercicio supervisado y en el hogar, al permitir a los médicos monitorear e impulsar la intensidad del ejercicio de forma remota. - **Reembolso y políticas de salud:** Es posible que los pagadores y las autoridades nacionales de salud introduzcan códigos de facturación específicos o incentivos financieros para los sistemas hospitalarios que implementen programas estructurados de ejercicio preoperatorio para candidatos quirúrgicos de alto riesgo. - **Ensayos dirigidos de prehabilitación:** Se espera que los futuros ensayos clínicos se centren en la estratificación de subgrupos de alto riesgo, identificando qué demografías de pacientes —como adultos mayores frágiles o pacientes con comorbilidades complejas— se benefician de manera más crítica del ejercicio supervisado frente al realizado en el hogar.
Este informe de noticias se basa en la cobertura original publicada por Kari Clifford el 29 de septiembre de 2026.
Fuente: Kari Clifford



