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El absentismo laboral por la perimenopausia está vinculado a la cultura de trabajo y al edadismo, según el Estudio AMY

Una nueva investigación publicada por The Vajenda destaca cómo las ausencias laborales por motivos de salud durante la perimenopausia se ven agravadas por enfermedades crónicas y la discriminación en el lugar de trabajo.

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El absentismo laboral por la perimenopausia está vinculado a la cultura de trabajo y al edadismo, según el Estudio AMY

Una nueva investigación publicada por The Vajenda destaca cómo las ausencias laborales por motivos de salud durante la perimenopausia se ven agravadas por enfermedades crónicas y la discriminación en el lugar de trabajo.

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Este artículo fue traducido automáticamente por la IA de nuestra redacción desde el original en inglés. Leer en inglés

Un análisis publicado el 4 de octubre de 2026 por el boletín médico *The Vajenda* destaca nuevos hallazgos del Estudio AMY sobre el impacto de la perimenopausia en el empleo, centrándose en el absentismo por motivos de salud y en los desafíos estructurales más amplios que las mujeres de mediana edad enfrentan en el entorno laboral. Según la publicación, el estudio midió el absentismo a corto plazo como cualquier falta al trabajo durante un período de recuerdo de siete días a causa de problemas de salud. La investigación subraya que las interrupciones laborales durante esta transición reproductiva no se deben únicamente a síntomas biológicos, sino que con frecuencia se ven agravadas por enfermedades preexistentes, maltrato en el lugar de trabajo y discriminación por edad. Los hallazgos llaman la atención sobre la compleja interacción entre los cambios fisiológicos en la mediana edad y los entornos laborales institucionales.

## Datos clave - El Estudio AMY evaluó el absentismo por motivos de salud entre empleadas en la perimenopausia, definiendo el absentismo como cualquier hora de trabajo perdida durante un período de recuerdo de siete días debido a problemas de salud. - El análisis publicado por *The Vajenda* indica que los desafíos laborales en la mediana edad implican la confluencia de síntomas fisiológicos, enfermedades crónicas subyacentes y factores institucionales como el edadismo. - La perimenopausia es la transición biológica que conduce a la menopausia, caracterizada por niveles fluctuantes de estrógeno que pueden producir síntomas físicos, cognitivos y emocionales a lo largo de varios años. - La información de *The Vajenda* destaca que el maltrato laboral y la discriminación por edad agravan las dificultades de salud que experimentan las trabajadoras en la perimenopausia. - Históricamente, los marcos de salud ocupacional omitieron disposiciones específicas para las transiciones reproductivas, dejando a las empleadas de mediana edad a merced de las bajas médicas generales o de la discrecionalidad informal de la dirección.

## Qué pasó El 4 de octubre de 2026, la publicación de salud de la Dra. Jen Gunter *The Vajenda* detalló los hallazgos del Estudio AMY, una investigación que examina cómo afecta la transición perimenopáusica a las personas en entornos profesionales. El estudio se centró en el absentismo por motivos de salud, el cual se evaluó determinando si las encuestadas habían faltado al trabajo por razones de salud en los siete días anteriores.

Según la información difundida por *The Vajenda*, el Estudio AMY examinó el contexto más amplio en el que se manifiestan los problemas de salud de la mediana edad en la fuerza laboral. La investigación destacó que la capacidad de una empleada para mantener una asistencia regular al trabajo depende no solo de los síntomas directos de la perimenopausia, sino también de enfermedades concomitantes. Asimismo, el análisis enfatizó que la cultura organizacional desempeña un papel fundamental en la manera en que los síntomas afectan el rendimiento laboral y la asistencia.

El estudio identificó el edadismo y el maltrato en el lugar de trabajo como factores significativos que exacerban la carga sobre las empleadas en la perimenopausia. En lugar de encontrar una gerencia comprensiva o condiciones de trabajo flexibles, las trabajadoras de mediana edad informan con frecuencia haber experimentado actitudes negativas o suposiciones injustas sobre su competencia y compromiso. El informe señaló que, cuando se producen ausencias por motivos de salud, estas ocurren dentro de dinámicas laborales en las que las empleadas pueden temer sanciones profesionales o marginación debido a prejuicios combinados de edad y género.

## Por qué es importante La intersección entre la perimenopausia y el rendimiento laboral conlleva implicaciones sustanciales para la participación en el mercado de trabajo, la productividad organizacional y la equidad de género en los niveles directivos y profesionales sénior. Las mujeres de entre 40 y 55 años representan un grupo demográfico fundamental en la fuerza laboral global, y a menudo ocupan puestos de gestión, ejecutivos o profesionales altamente especializados adquiridos a lo largo de décadas de experiencia. Cuando los síntomas de la perimenopausia interactúan con entornos laborales poco comprensivos, el absentismo resultante y la reducción de la productividad pueden perjudicar la progresión profesional y la seguridad financiera a largo plazo.

Desde una perspectiva económica, el absentismo por motivos de salud durante la mediana edad contribuye a pérdidas medibles en la capacidad organizacional y a mayores costes de rotación de personal. Cuando los lugares de trabajo no se adaptan a las transiciones de salud de la mediana edad, las trabajadoras con experiencia pueden optar por reducir su jornada laboral, renunciar a puestos de liderazgo o abandonar por completo la fuerza laboral. Esta salida prematura acelera la pérdida de conocimiento institucional y amplía las brechas de género en la alta dirección y en la acumulación de pensiones.

Además, los efectos acumulativos del edadismo y el maltrato generan desafíos legales y administrativos para los empleadores. Las organizaciones que no abordan el edadismo de género o no proporcionan adaptaciones de salud razonables se arriesgan a incumplir las normas laborales legales y las protecciones del trabajo. El abordaje de la perimenopausia en las políticas de salud ocupacional se reconoce cada vez más no como una iniciativa aislada de bienestar, sino como un componente estructural de la retención de personal, la gestión de riesgos y las estrategias de diversidad.

## Antecedentes La perimenopausia es la fase fisiológica que precede a la menopausia, durante la cual la función de los ovarios disminuye de forma gradual. Caracterizada por fluctuaciones erráticas en los niveles de estrógeno y progesterona, la perimenopausia comienza habitualmente entre los 40 y 49 años —aunque puede empezar antes— y se prolonga de cuatro a ocho años antes de alcanzar la menopausia, definida clínicamente como 12 meses consecutivos sin menstruación. Los síntomas durante esta fase varían ampliamente en intensidad y duración, e incluyen síntomas vasomotores como sofocos y sudores nocturnos, alteraciones del sueño, cambios de humor, dolor articular, sangrado abundante y cambios cognitivos descritos con frecuencia como neblina mental.

Históricamente, la medicina y la salud ocupacional se centraron principalmente en lesiones agudas, exposiciones toxicológicas y adaptaciones relacionadas con el embarazo, omitiendo en gran medida las transiciones de salud reproductiva de la mediana edad en las políticas laborales. Durante décadas, los síntomas menopáusicos y perimenopáusicos se trataron como problemas médicos privados que debían gestionarse de forma individual, sin modificaciones institucionales en los entornos de trabajo, los horarios o los controles de confort térmico.

Durante la última década, investigadores académicos, profesionales de la salud ocupacional y grupos de defensa han examinado cada vez más el coste económico de las transiciones de salud relacionadas con la menopausia. En jurisdicciones como el Reino Unido, comités legislativos y sindicatos han llevado a cabo investigaciones sobre la retención del empleo en la mediana edad, descubriendo que miles de mujeres reducen sus horas o dimiten debido a síntomas no gestionados combinados con culturas laborales rígidas. Iniciativas de investigación similares en Europa y Norteamérica han buscado cuantificar cómo las adaptaciones en el lugar de trabajo —como los horarios flexibles, las opciones de teletrabajo, los controles de temperatura y las políticas comprensivas de baja por enfermedad— pueden mitigar el absentismo y favorecer la retención de empleadas.

Al mismo tiempo, la investigación socio-jurídica ha puesto de relieve el fenómeno del edadismo de género, mediante el cual las mujeres de mediana edad y de más edad enfrentan una discriminación compuesta basada en la edad y el género. A diferencia de las empleadas más jóvenes o de sus homólogos masculinos, las mujeres de mediana edad que notifican problemas de salud pueden enfrentarse a estereotipos perjudiciales sobre el deterioro cognitivo o la pérdida de valor profesional, lo que desalienta la comunicación abierta con los supervisores sobre las necesidades de permiso por salud.

## Reacciones La publicación de los hallazgos del Estudio AMY por parte de *The Vajenda* refleja el creciente compromiso entre comunicadores médicos y especialistas en salud ocupacional con respecto a la atención sanitaria de la mediana edad en el trabajo. Los profesionales médicos especializados en el tratamiento de la menopausia llevan tiempo abogando por un mayor reconocimiento clínico y público de la perimenopausia, enfatizando que la adaptación laboral es un determinante crítico para el bienestar de la paciente y la eficacia del tratamiento.

Se espera que los profesionales de recursos humanos corporativos y los defensores de los derechos laborales analicen los hallazgos de este estudio como parte de un debate continuo sobre las políticas formales relativas a la menopausia en el lugar de trabajo. Si bien algunas corporaciones internacionales y empleadores del sector público han establecido directrices explícitas sobre la menopausia y la perimenopausia, muchas organizaciones no han implementado políticas formalizadas. Los sindicatos y las redes de defensa de los trabajadores instan con frecuencia a los empleadores a integrar las protecciones de salud para la mediana edad en los marcos habituales de igualdad, diversidad y salud y seguridad en el trabajo.

Las respuestas oficiales de los organismos reguladores de salud y de las entidades de política laboral con respecto a los parámetros específicos del Estudio AMY siguen centrándose en evaluar adaptaciones basadas en evidencia. Los analistas laborales enfatizan que los ajustes prácticos, más que las políticas pasivas, son esenciales para reducir el absentismo y proteger a las empleadas de mediana edad de prácticas discriminatorias.

## Lo que aún se desconoce Si bien el resumen proporcionado por *The Vajenda* establece los temas clave del Estudio AMY, varios detalles cuantitativos específicos siguen sin precisarse. La información disponible no especifica el número total de participantes inscritas en la cohorte del estudio, ni detalla la distribución geográfica o los sectores ocupacionales representados entre las encuestadas.

Además, en el resumen no se detalla el porcentaje exacto de horas de trabajo perdidas ni los costes monetarios calculados asociados a la métrica de absentismo de siete días observada. Tampoco está claro hasta qué punto las participantes del estudio tuvieron acceso a tratamiento médico, como terapia hormonal o tratamientos clínicos no hormonales, y si el acceso a dicha atención médica modificó los patrones de absentismo. Asimismo, el informe deja sin aclarar con qué frecuencia las situaciones de edadismo o maltrato laboral derivaron en quejas formales ante recursos humanos o demandas judiciales al amparo de la legislación laboral vigente.

## Aspectos a seguir En los próximos meses, los observadores seguirán de cerca si los conjuntos de datos completos y revisados por pares del Estudio AMY se publican en revistas médicas académicas o de salud pública, lo que proporcionaría desgloses estadísticos exhaustivos de la cohorte. Es probable que organizaciones de salud ocupacional y organismos clínicos, como The Menopause Society y la International Menopause Society, revisen los datos para perfeccionar las orientaciones clínicas sobre la gestión de síntomas relacionados con el trabajo.

A nivel institucional, los investigadores estarán atentos a los cambios de política en los departamentos de RR. HH. corporativos y agencias gubernamentales, específicamente en lo relativo a la adopción de disposiciones formales de permiso de salud para la mediana edad y acuerdos de trabajo flexible. Los comités legislativos que gestionan las normas laborales y de igualdad en varios países también podrían hacer referencia a los datos emergentes de estudios sobre la perimenopausia durante las próximas revisiones de políticas sobre retención laboral en la mediana edad y legislación antidiscriminación.

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Este informe se basa en la información publicada por The Vajenda el 4 de octubre de 2026, que resume los hallazgos del Estudio AMY sobre la perimenopausia, el absentismo por motivos de salud y los factores del entorno laboral.

Fuente: vajenda.substack.com

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