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El jefe de la Marina francesa minimiza el riesgo para las catapultas electromagnéticas de EE. UU. destinadas al próximo portaaviones

El comandante naval de Francia afirma que Washington no ha concretado ningún cambio para abandonar la tecnología EMALS, a pesar de las recientes directivas presidenciales de EE. UU. para restablecer las catapultas de vapor.

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El jefe de la Marina francesa minimiza el riesgo para las catapultas electromagnéticas de EE. UU. destinadas al próximo portaaviones

El comandante naval de Francia afirma que Washington no ha concretado ningún cambio para abandonar la tecnología EMALS, a pesar de las recientes directivas presidenciales de EE. UU. para restablecer las catapultas de vapor.

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El jefe de la Marina francesa minimiza el riesgo para las catapultas electromagnéticas de EE. UU. destinadas al próximo portaaviones

PARÍS — El máximo responsable de la Marina francesa declaró el 14 de oct. que el gobierno de los Estados Unidos no ha tomado una determinación definitiva para descartar su tecnología electromagnética de lanzamiento de aeronaves, tranquilizando a los planificadores de defensa en París que han previsto el sistema estadounidense para el portaaviones de próxima generación de Francia. Hablando dos meses después de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, ordenara públicamente a la U.S. Navy abandonar la tecnología avanzada en favor de las catapultas de vapor tradicionales, el jefe del Estado Mayor de la Marina francesa indicó que las decisiones administrativas y de adquisición formales en Washington siguen sin concretarse. La aclaración aborda la creciente preocupación sobre la adquisición militar exterior para la iniciativa de defensa insignia de Francia, ya que el ejército francés depende por completo de contratistas de defensa de EE. UU. para los sistemas de catapultas especializados necesarios para lanzar aviones de combate de ala fija desde las cubiertas de los buques de guerra.

## Datos clave - Los mandos navales franceses confirmaron el 14 de oct. que Washington no ha emitido una directiva política definitiva que abandone la tecnología de lanzamiento electromagnético. - El presidente de EE. UU., Donald Trump, ordenó a la U.S. Navy dos meses antes detener el despliegue de catapultas electromagnéticas y regresar a los sistemas impulsados por vapor. - Francia ha seleccionado oficialmente el Sistema de Lanzamiento Electromagnético de Aeronaves (EMALS) para su planeado portaaviones de propulsión nuclear de próxima generación destinado a reemplazar al Charles de Gaulle. - Francia es el único socio extranjero que depende de los sistemas de catapultas de EE. UU. para las operaciones de portaaviones CATOBAR (Catapult Assisted Take-Off But Arrested Recovery). - El sistema, fabricado por el contratista de defensa de EE. UU. General Atomics, se integró por primera vez en el superportaaviones insignia de la clase Gerald R. Ford de la U.S. Navy.

## Qué ocurrió Al dirigirse a responsables de defensa y observadores legislativos en París el miércoles 14 de oct., el jefe de la Marina francesa presentó una actualización sobre el estado de la tecnología de lanzamiento de aeronaves estadounidense. Las declaraciones se produjeron ocho semanas después de un decreto ejecutivo de alto perfil del presidente de EE. UU., Donald Trump, en el que ordenaba a la U.S. Navy abandonar el Sistema de Lanzamiento Electromagnético de Aeronaves (EMALS) y volver a los mecanismos estándar accionados por vapor en toda su flota de portaaviones.

Según el jefe naval francés, a pesar de las directivas políticas articuladas en Washington, el U.S. Department of Defense y la U.S. Navy no han alterado formalmente sus programas oficiales de adquisición ni han cancelado los marcos contractuales en torno al EMALS. Los planificadores militares franceses han estado siguiendo de cerca las declaraciones ejecutivas de los Estados Unidos debido a que la arquitectura de diseño del futuro buque insignia de Francia depende directamente de equipos suministrados por el fabricante de defensa estadounidense General Atomics.

Los comentarios tenían como objetivo aportar claridad técnica a un debate político que había planteado dudas sobre si Francia se vería obligada a rediseñar su futuro buque de guerra o a buscar mecanismos de lanzamiento alternativos. El jefe del Estado Mayor francés mostró confianza en que los acuerdos de ventas militares al extranjero y los calendarios de producción industrial para la tecnología de lanzamiento se mantienen estructuralmente intactos mientras las instituciones de defensa estadounidenses atraviesan sus procesos internos de toma de decisiones.

## Por qué es importante El futuro operativo del ala aérea naval de Francia depende de las decisiones tomadas en el proceso de adquisiciones militares de EE. UU. A diferencia de las naciones que utilizan configuraciones de despegue corto y aterrizaje vertical o rampas «ski-jump» —como los portaaviones de la clase Queen Elizabeth del Reino Unido o los buques anteriores de China—, Francia opera portaaviones CATOBAR (Catapult Assisted Take-Off But Arrested Recovery) de cubierta completa. Este modelo operativo requiere catapultas de gran potencia para lanzar aviones de combate pesados y cargados de armamento como el Rafale M, así como aviones de alerta temprana y control aerotransportado como el Northrop Grumman E-2D Advanced Hawkeye.

Dado que Francia no mantiene una base industrial nacional capaz de producir catapultas de vapor o electromagnéticas para portaaviones, sigue dependiendo del material estadounidense. Si la U.S. Navy terminara por completo el programa EMALS, la línea industrial gestionada por General Atomics podría enfrentarse a graves perturbaciones, lo que dispararía exponencialmente los costes unitarios o forzaría un cierre total de las capacidades de fabricación dedicadas a los sistemas electromagnéticos.

Además, el diseño de un portaaviones es un compromiso de ingeniería de varias décadas. La incorporación del EMALS requiere distribuciones internas del casco, sistemas de generación eléctrica y estructuras de soporte fundamentalmente diferentes en comparación con las catapultas de vapor. Los sistemas de vapor requieren amplias tuberías, calderas de alta presión e infraestructura dedicada a la desalinización de agua, mientras que los sistemas electromagnéticos se basan en el almacenamiento de energía de gran capacidad, motores de inducción lineal y electrónica avanzada de distribución de energía. Un cambio repentino en la selección del equipamiento requeriría que los arquitectos navales franceses emprendieran costosos rediseños de ingeniería, amenazando tanto los presupuestos del proyecto como la fecha prevista para el despliegue operativo del nuevo portaaviones.

## Antecedentes La dependencia de la Marina francesa de los mecanismos de lanzamiento estadounidenses se remonta a varias décadas atrás. El portaaviones actual de Francia, el Charles de Gaulle (R91) de propulsión nuclear, entrado en servicio en mayo de 2001, utiliza dos catapultas de vapor C13-3 de 75 metros de longitud, importadas directamente de los Estados Unidos. Estos sistemas fueron construidos por proveedores industriales de defensa estadounidenses en virtud de acuerdos de venta estándar entre gobiernos.

En diciembre de 2020, el presidente francés Emmanuel Macron lanzó formalmente el programa Porte-avions de nouvelle génération (PANG), diseñado para fabricar un superportaaviones de propulsión nuclear que suceda al Charles de Gaulle cuando este alcance el final de su vida útil operativa hacia 2038. Se proyecta que el buque francés planeado desplace aproximadamente 75.000 toneladas métricas, considerablemente más grande que las 42.500 toneladas del Charles de Gaulle. Para equipar la nave, París designó el EMALS de General Atomics y el Advanced Arresting Gear (AAG) asociado como su conjunto base de lanzamiento y recuperación.

La U.S. Navy desarrolló el EMALS para reemplazar las antiguas catapultas de vapor C13 en sus portaaviones de la clase Gerald R. Ford, comenzando con el USS Gerald R. Ford (CVN-78), que entró en servicio en julio de 2017. El EMALS ofrece claras ventajas operativas con respecto al vapor: permite un control más preciso de las fuerzas de aceleración, lo que reduce el estrés estructural en las células de las aeronaves; posibilita el lanzamiento de vehículos aéreos no tripulados más ligeros junto con cazas de ataque pesados; requiere menos tripulación a bordo para su mantenimiento; y se recarga más rápido entre lanzamientos.

Sin embargo, la tecnología se enfrentó a prolongados obstáculos de desarrollo, fallos de software y ciclos medios entre fallos iniciales más bajos durante sus primeras pruebas en el mar, lo que provocó duras críticas por parte de los políticos en Washington. El presidente Donald Trump criticó públicamente la tecnología en múltiples ocasiones, argumentando repetidamente que las catapultas de vapor ofrecían una fiabilidad superior y una menor complejidad operativa, lo que culminó en su directiva ejecutiva en la que ordenaba a la U.S. Navy regresar a los sistemas de lanzamiento accionados por vapor.

## Reacciones En los círculos internacionales de defensa, los analistas navales y los especialistas en adquisiciones han seguido con intenso interés las fricciones entre las directivas ejecutivas y las bases de los programas de defensa. Los comités del Congreso en EE. UU. responsables de la supervisión militar han examinado sistemáticamente las compensaciones financieras y técnicas de los sistemas de catapultas, señalando que adaptar los cascos de la clase Ford activos o en construcción —como los futuros USS John F. Kennedy (CVN-79) y USS Enterprise (CVN-80)— de nuevo al vapor costaría miles de millones de dólares y causaría retrasos de varios años.

En Francia, los responsables de defensa han mantenido una actitud de calma, subrayando públicamente que los acuerdos formales entre gobiernos siguen vigentes. Aunque los legisladores franceses han preguntado sobre estrategias de mitigación de riesgos durante las audiencias de las comisiones parlamentarias sobre los presupuestos de planificación militar, el Ministerio de las Fuerzas Armadas francés ha reafirmado su compromiso con la línea de adquisición del EMALS.

Ni el U.S. Department of Defense ni General Atomics han anunciado el cierre de la línea de producción del EMALS o una alteración de los permisos de exportación ya concedidos a socios internacionales. Los analistas navales prevén que la cúpula de defensa de EE. UU. aborde los requisitos de catapultas para portaaviones en sus próximas comparecencias presupuestarias ante el Congreso, donde es probable que los mandos militares presenten evaluaciones técnicas sobre la fiabilidad del sistema.

## Lo que aún no se sabe Varias cuestiones técnicas y políticas clave siguen sin resolverse en torno al futuro de las líneas de suministro de catapultas electromagnéticas:

- Si el U.S. Department of Defense formalizará la directiva del presidente Trump en normativas oficiales de adquisición, o si los responsables del programa mantendrán el EMALS para los portaaviones de la clase Ford existentes y proyectados. - El impacto preciso en los costes de las ventas militares al extranjero hacia Francia si la U.S. Navy reduce su propio volumen de adquisición a largo plazo de unidades EMALS. - Si el Ministerio de las Fuerzas Armadas francés ha formulado un plan de contingencia técnico oficial —como volver a catapultas de vapor modificadas o desarrollar soluciones nacionales— en caso de que los equipos EMALS estadounidenses no estén disponibles. - El calendario exacto para las autorizaciones presupuestarias del Congreso de EE. UU., que dictará en última instancia si se asignan fondos para mantener o desmantelar las instalaciones de fabricación del EMALS.

## A qué estar atentos En los próximos meses, varios hitos clave aclararán si el proyecto del portaaviones francés se enfrenta a un riesgo sistémico de adquisición:

- Presentación del presupuesto de defensa de EE. UU.: Las próximas solicitudes presupuestarias del U.S. Department of Defense presentadas al Congreso revelarán si la financiación para el equipamiento y la investigación del EMALS se mantiene intacta. - Orientaciones de política de la U.S. Navy: Las declaraciones oficiales de adquisición por parte del Assistant Secretary of the Navy for Research, Development and Acquisition confirmarán si la Marina tiene intención de modificar las especificaciones de sus buques para los futuros cascos de la clase Ford. - Audiencias de la Comisión de Defensa francesa: Las próximas declaraciones del ministro de las Fuerzas Armadas de Francia y de los directores de adquisiciones navales ante la Comisión de Defensa de la Asamblea Nacional ofrecerán más detalles sobre la planificación de contingencias. - Hitos de fabricación de General Atomics: Las actualizaciones industriales sobre las líneas de producción para exportación destinadas a los pedidos franceses demostrarán si los plazos de la cadena de suministro se mantienen según lo previsto.

Este informe se basa en la cobertura original publicada por la reportera de Reuters Florence Loeve en París el 14 de oct. de 2026.

Fuente: Florence Loeve

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