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El secretario del Tesoro de EE. UU. desestima el valor del estrecho de Ormuz y cita nuevas vías alternativas en un plazo de dos años

El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, afirmó que los corredores comerciales alternativos dejarán sin valor el apalancamiento estratégico del estrecho de Ormuz en un plazo de dos años a medida que se expandan los proyectos de infraestructura.

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El secretario del Tesoro de EE. UU. desestima el valor del estrecho de Ormuz y cita nuevas vías alternativas en un plazo de dos años

El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, afirmó que los corredores comerciales alternativos dejarán sin valor el apalancamiento estratégico del estrecho de Ormuz en un plazo de dos años a medida que se expandan los proyectos de infraestructura.

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El secretario del Tesoro de EE. UU. desestima el valor del estrecho de Ormuz y cita nuevas vías alternativas en un plazo de dos años

El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó que el estrecho de Ormuz podría perder su histórica importancia estratégica en un plazo de dos años, y describió este vital paso marítimo como potencialmente "sin valor" a medida que se desarrollen corredores alternativos de transporte energético para eludir la presión iraní. En declaraciones realizadas el 1 de septiembre de 2026, Bessent acusó a Teherán de explotar deliberadamente su geografía a lo largo de la estrecha vía navegable para mantener su influencia económica sobre el comercio mundial. Sin embargo, proyectó que los desarrollos de infraestructura previstos para completarse en los próximos 24 meses reducirán drásticamente la capacidad de Irán para perturbar los mercados energéticos globales o mantener como rehén al comercio marítimo.

## Datos clave - El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, declaró que las rutas alternativas de exportación de energía que evitan el estrecho de Ormuz estarán plenamente operativas en un plazo de dos años. - Bessent calificó la utilidad estratégica del estrecho de Ormuz como efectivamente "sin valor" una vez que la infraestructura de oleoductos y tránsito no iraní esté operativa. - El jefe del Tesoro de EE. UU. acusó a Irán de utilizar la estrecha vía navegable como un punto de estrangulamiento artificial para mantener una influencia geopolítica sobre el comercio internacional. - Históricamente, aproximadamente el 20 por ciento del suministro mundial de petróleo y volúmenes significativos de gas natural licuado pasan diariamente a través del estrecho de Ormuz. - Las redes alternativas existentes, incluidos el oleoducto Habshan-Fujairah de los Emiratos Árabes Unidos y el East-West Pipeline de Arabia Saudita, actualmente transportan solo una fracción del total de las exportaciones de crudo del Golfo Pérsico.

## Qué pasó El secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, ofreció una tajante reevaluación de la geografía energética de Oriente Medio el 1 de septiembre de 2026, apuntando a la histórica capacidad de Irán para proyectar poder sobre el comercio global. Según informes de Apurwa Amit, Bessent argumentó que la estrategia de Teherán de utilizar el estrecho de Ormuz como punto de presión económica pronto se enfrentará a severas limitaciones estructurales.

Bessent declaró que actualmente se están desarrollando redes de transporte alternativas y proyectó que estas vías operativas estarán funcionales en un plazo de dos años. Una vez que se establezcan estas rutas, según afirmó el secretario del Tesoro, el valor estratégico del estrecho de Ormuz caerá drásticamente, haciendo que la capacidad de Irán para actuar como guardián marítimo quede prácticamente anulada.

Las declaraciones representan una postura pública firme por parte del Departamento del Tesoro de EE. UU. —que lidera la aplicación de sanciones económicas estadounidenses y supervisa los flujos internacionales de materias primas— para restar importancia a la capacidad de Teherán de desestabilizar los mercados energéticos. Bessent enmarcó las acciones de Irán como un intento deliberado de convertir una de las rutas de tránsito marítimo más concurridas del mundo en un punto de estrangulamiento estratégico permanente, al tiempo que enfatizó que la infraestructura del comercio internacional se está adaptando para neutralizar esa vulnerabilidad.

## Por qué es importante El estrecho de Ormuz ha sido considerado durante mucho tiempo por operadores de energía, analistas de defensa y macroeconomistas como el punto de estrangulamiento más crítico para la seguridad energética global. Históricamente, un promedio de 20 a 21 millones de barriles de petróleo crudo, condensado y productos petrolíferos refinados pasan por el pasaje cada día, lo que representa aproximadamente el 20 por ciento del consumo mundial de petróleo y más del 25 por ciento del comercio total de petróleo por vía marítima. Además, la vía navegable sirve como el principal conducto de exportación para los masivos envíos de gas natural licuado (GNL) de Catar, abasteciendo a mercados clave en Asia y Europa.

Debido a esta extrema concentración de tráfico marítimo, cualquier amenaza de cierre o interrupción por parte de las fuerzas militares iraníes desencadena de inmediato picos de precios en los referentes internacionales del crudo, como el crudo Brent y el West Texas Intermediate. Las aseguradoras marítimas aumentan habitualmente las primas por riesgo de guerra para los petroleros que operan en el Golfo Pérsico durante períodos de mayor tensión militar, lo que encarece los costos de envío a nivel mundial.

Si los oleoductos terrestres alternativos y las instalaciones portuarias logran eludir el estrecho a escala comercial, la dinámica geopolítica del Golfo Pérsico experimentará un cambio profundo. Reducir la dependencia global de la vía navegable priva a Irán de su disuasivo no nuclear más potente: la amenaza de infligir un daño económico inmediato y generalizado a las naciones importadoras de petróleo. Además, una infraestructura alternativa robusta brindaría a los responsables de formular políticas occidentales y a los productores de energía regionales una mayor flexibilidad estratégica al aplicar sanciones comerciales o responder a crisis de seguridad en la región.

## Antecedentes El estrecho de Ormuz es una estrecha franja oceánica que separa a Irán al norte de Omán y los Emiratos Árabes Unidos al sur. En su tramo más estrecho, el estrecho abarca solo 21 millas náuticas (39 kilómetros), con carriles de navegación que consisten en canales de dos millas de ancho en cada dirección separados por una zona de amortiguación de dos millas. Esta geografía física confinada hace que los buques comerciales sean especialmente vulnerables a minas navales, baterías de misiles costeros, embarcaciones de ataque rápido y ataques con drones operados por la Marina del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.

A lo largo de la historia moderna, el estrecho ha servido como escenario de conflictos geopolíticos. Durante la fase de la "Guerra de los Petroleros" de la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980, ambas naciones atacaron el tráfico marítimo comercial, lo que llevó al ejército de los Estados Unidos a iniciar la Operation Earnest Will para escoltar petroleros kuwaitíes con pabellón cambiado. Más recientemente, las crecientes tensiones tras la reimposición de las sanciones estadounidenses han dado lugar a repetidas incautaciones de petroleros comerciales, ataques con drones contra buques mercantes e interrupciones localizadas en la logística global.

Para mitigar esta vulnerabilidad sistémica, varias naciones del Golfo Pérsico han construido previamente oleoductos terrestres diseñados para enviar petróleo crudo directamente a puertos de aguas profundas situados fuera del Golfo Pérsico:

- Los Emiratos Árabes Unidos operan el oleoducto Habshan-Fujairah de 370 kilómetros, que transporta crudo desde los campos terrestres de Abu Dabi directamente hasta el puerto de Fujairah en el Golfo de Omán. La línea tiene una capacidad operativa de aproximadamente 1,5 millones de barriles por día. - Arabia Saudita mantiene el East-West Pipeline de 1.200 kilómetros, también conocido como Petroline, capaz de transportar crudo desde su Provincia Oriental a través de la península arábiga hasta el puerto de Yanbu en el Mar Rojo. La capacidad de la línea se ha expandido hacia los 5 a 7 millones de barriles por día en los últimos años.

A pesar de estas vías alternativas establecidas, la infraestructura de oleoductos existente ha carecido históricamente de la capacidad acumulada necesaria para gestionar todas las exportaciones de crudo del Golfo Pérsico. Además, los oleoductos terrestres no pueden dar cabida fácilmente a productos refinados pesados o gas natural licuado, que requieren instalaciones terminales especializadas. Como resultado, la mayor parte de las exportaciones energéticas regionales ha permanecido vinculada al tránsito marítimo a través de Ormuz.

## Reacciones Tras las declaraciones de Bessent, se anticipan respuestas oficiales por parte de gobiernos internacionales, mercados energéticos y estamentos de defensa.

Se espera que los funcionarios del gobierno iraní y los comandantes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica desestimen los comentarios del secretario del Tesoro calificándolos de retórica política, sosteniendo que Irán conserva el control soberano y operativo absoluto sobre los accesos marítimos del norte al estrecho. Teherán sostiene históricamente que la seguridad en el Golfo Pérsico es responsabilidad exclusiva de los estados ribereños y rechaza habitualmente la implicación económica y militar de EE. UU. en la región.

Es probable que los analistas del mercado energético y los expertos en logística de transporte evalúen el cronograma de dos años de Bessent con escrutinio profesional. Los expertos en infraestructura señalan que la construcción de oleoductos transfronterizos, la edificación de terminales de almacenamiento costeras y la expansión de instalaciones de atraque en aguas profundas suelen requerir amplios calendarios de ingeniería plurianuales, importantes inversiones de capital y complejos acuerdos internacionales de derecho de paso.

Los países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo —en particular Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos y Omán— han buscado constantemente diversificar su logística de exportación, pero deben equilibrar cuidadosamente las inversiones en infraestructura nacional con los equilibrios de seguridad regional más amplios. Mientras tanto, los principales importadores asiáticos de energía, incluidos China, India, Japón y Corea del Sur, que reciben la gran mayoría del crudo que pasa a través de Ormuz, siguen centrados en la fiabilidad del suministro y la seguridad del tránsito.

## Lo que aún no se sabe A pesar de las proyecciones estratégicas del secretario del Tesoro Bessent, varios detalles operativos y técnicos críticos siguen sin verificarse en el dominio público:

- Proyectos de infraestructura específicos: No se ha revelado la combinación exacta de nuevos corredores de oleoductos, expansiones de líneas existentes o proyectos de transporte alternativos que constituyen el plan de dos años mencionado por Bessent. - Socios de financiamiento y ejecución: Aún no está claro qué gobiernos extranjeros, entidades energéticas estatales o consorcios financieros internacionales están financiando y construyendo la infraestructura necesaria de terminales y oleoductos. - Soluciones alternativas para el gas natural licuado: Las alternativas actuales por oleoducto atienden casi exclusivamente al petróleo crudo; no existe ninguna vía terrestre operativa para las masivas exportaciones de GNL de Catar, lo que deja un segmento importante del comercio global de gas sin cubrir en las propuestas de circunvalación de Ormuz. - Contraestrategias iraníes: Se desconoce cómo el liderazgo militar iraní podría alterar su doctrina naval o su postura de seguridad asimétrica en respuesta a un potencial declive en la importancia económica del estrecho.

## A qué estar atentos En los próximos meses, varios indicadores clave y hitos programados aclararán la viabilidad del plazo de dos años de Bessent:

- Divulgaciones oficiales del Departamento del Tesoro y del Departamento de Energía de EE. UU. que detallen iniciativas de infraestructura específicas y acuerdos logísticos bilaterales en Oriente Medio. - Actualizaciones de progreso y anuncios de capacidad de las empresas petroleras nacionales, incluidas Saudi Aramco y Abu Dhabi National Oil Company, con respecto a las expansiones de los sistemas de oleoductos East-West y Habshan-Fujairah. - Proyectos de expansión de terminales en centros de exportación fuera del Golfo Pérsico, como Fujairah en el Golfo de Omán y Yanbu a lo largo de la costa del Mar Rojo. - Datos de seguimiento operativo de plataformas de analítica marítima que monitorean los volúmenes diarios de tránsito de petróleo a través del estrecho de Ormuz frente al caudal de los oleoductos terrestres. - Respuestas diplomáticas oficiales de Teherán, junto con patrones de despliegue naval y ejercicios militares realizados por la marina iraní en el Golfo de Omán y el estrecho de Bab-el-Mandeb.

Este informe contiene información publicada originalmente por Apurwa Amit.

Fuente: Apurwa Amit

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