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La primera clínica pediátrica de vejiga por ketamina del Reino Unido atiende a niños de tan solo 13 años

Especialistas médicos de la clínica juvenil especializada del National Health Service advierten de la grave destrucción del tracto urinario y daños en los órganos en adolescentes que abusan de la ketamina.

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La primera clínica pediátrica de vejiga por ketamina del Reino Unido atiende a niños de tan solo 13 años

Especialistas médicos de la clínica juvenil especializada del National Health Service advierten de la grave destrucción del tracto urinario y daños en los órganos en adolescentes que abusan de la ketamina.

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Este artículo fue traducido automáticamente por la IA de nuestra redacción desde el original en inglés. Leer en inglés

La primera clínica pediátrica de vejiga por ketamina del Reino Unido atiende a niños de tan solo 13 años

Especialistas médicos que dirigen la primera clínica especializada del National Health Service del Reino Unido para daños vesicales pediátricos inducidos por ketamina han revelado que niños de tan solo 13 años sufren una destrucción urológica grave y potencialmente irreversible vinculada al uso recreativo de esta droga de Clase B. Los médicos de la instalación especializada informan de un aumento alarmante de adolescentes jóvenes que presentan síntomas extremos del tracto urinario inferior, incluidas úlceras graves y necrosis tisular que provocan que los pacientes eliminen revestimiento vesical desprendido en la orina. Los hallazgos ponen de relieve un cambio en los patrones de consumo de drogas, donde los daños físicos históricamente observados solo en consumidores adultos crónicos a largo plazo se manifiestan ahora en niños en edad escolar.

## Datos clave - La primera y única clínica especializada del NHS en el Reino Unido para daños vesicales por ketamina en jóvenes está tratando a pacientes de tan solo 13 años. - Los pacientes pediátricos informan de la expulsión de tejido mucoso grave y coágulos de sangre, descritos clínicamente como desprendimiento urotelial resultante de una cistitis química. - La ketamina fue reclasificada según la Misuse of Drugs Act 1971 del Reino Unido de Clase C a Clase B en mayo de 2014 debido a los riesgos para la salud física y mental. - La cistitis ulcerosa grave inducida por ketamina puede causar la reducción permanente de la vejiga, cicatrización de tipo fibrótico y daños renales, requiriendo en ocasiones la extirpación del órgano. - Los adolescentes afectados por la enfermedad a menudo sufren una frecuencia urinaria extrema, viéndose obligados a vaciar sus vejigas hasta 40 o 50 veces al día.

## Qué ocurrió Los clínicos de la clínica especializada del NHS informaron que niños de tan solo 13 años presentan fases avanzadas de cistitis inducida por ketamina. La presentación física implica inflamación grave, ulceración y destrucción del revestimiento mucoso que protege la superficie interna de la vejiga urinaria. Según la información reportada por Michelle Roberts, los pacientes jóvenes describieron la expulsión de fragmentos de tejido sanguinolentos y gelatinosos en la orina, un fenómeno conocido clínicamente como urotelio desprendido, causado cuando los metabolitos tóxicos de la droga despojan la capa protectora de la pared vesical.

Los pacientes tratados en el centro informan de dolor agónico en la parte inferior del abdomen, sensación de ardor al orinar e incontinencia grave. En casos extremos, los pacientes jóvenes experimentan una reducción de la capacidad vesical, pasando del volumen normal en adultos de 350 a 500 mililitros a menos de 50 mililitros. Esta contracción muscular obliga a los niños a intentar orinar decenas de veces al día y a la noche, alterando su educación, sueño y actividades cotidianas básicas. Las pruebas de imagen médica y las endoscopias realizadas a estos pacientes pediátricos revelan hemorragias graves, úlceras lineales y cicatrices irreversibles en los tejidos de la vejiga.

## Por qué es importante La aparición de daños vesicales graves por ketamina en pacientes de tan solo 13 años representa una crisis clínica y de salud pública significativa. La cistitis ulcerosa inducida por ketamina se consideraba anteriormente una afección que afectaba a consumidores adultos crónicos a largo plazo que habían consumido altas dosis durante varios años. La presentación de daños estructurales extremos en órganos de adolescentes jóvenes sugiere una mayor frecuencia y dosis de consumo recreativo entre los adolescentes, una mayor potencia química de la oferta en la calle o una mayor susceptibilidad a la toxicidad química del sistema urinario pediátrico en desarrollo.

Desde una perspectiva clínica, el daño causado por los metabolitos de la ketamina puede ser permanente. Una vez que se destruye la capa protectora de glucosaminoglucanos del revestimiento vesical, la orina penetra profundamente en las capas musculares, provocando inflamación crónica, destrucción microvascular y sustitución por tejido fibrótico. En casos graves, los pacientes no responden al tratamiento médico conservador ni al control del dolor y se enfrentan a intervenciones quirúrgicas como la cistoplastia de aumento —donde se utiliza una porción del intestino para expandir la vejiga— o la cistectomía completa, que requiere la extirpación quirúrgica de la vejiga y una derivación urinaria permanente. Para los pacientes adolescentes, vivir con dolor crónico, intervenciones quirúrgicas o dispositivos urinarios permanentes conlleva consecuencias médicas, psicológicas y sociales de por vida.

Además, la afección genera una presión creciente sobre los servicios especializados de adicciones y urología pediátrica del NHS. El tratamiento de la cistitis por ketamina en jóvenes requiere una atención multidisciplinar compleja en la que intervienen urólogos pediátricos, expertos en el control del dolor, servicios de salud mental infantil y juvenil y especialistas en adicciones, lo que exige recursos en un sistema sanitario que ya enfrenta problemas de capacidad.

## Antecedentes La ketamina fue sintetizada originalmente en 1962 como un anestésico disociativo de acción rápida y fue adoptada ampliamente en la medicina humana y veterinaria debido a su capacidad para proporcionar analgesia y efectos sedantes sin suprimir la función respiratoria. Sin embargo, a finales de la década de 1990 y durante los años 2000, el consumo recreativo de la droga aumentó a nivel mundial, impulsado por sus propiedades alucinógenas y disociativas.

El vínculo tóxico específico entre el abuso de ketamina y la destrucción del tracto urinario inferior se documentó formalmente por primera vez en la literatura médica en 2007. Cuando se ingiere ketamina, el hígado la metaboliza en varios compuestos secundarios, entre los cuales el principal es la norketamina. Estos metabolitos se filtran a través de los riñones y se excretan en la orina. Cuando la orina concentrada permanece en la vejiga, la norketamina ejerce un efecto tóxico directo sobre las células uroteliales que recubren el órgano. Esto desencadena muerte celular programada, toxicidad microvascular, inflamación neurogénica grave y el deterioro sistémico de la pared vesical.

En respuesta a las crecientes pruebas clínicas de daños físicos y al aumento de las tasas de adicción, el Reino Unido reclasificó la ketamina bajo la Misuse of Drugs Act 1971. En mayo de 2014, tras las recomendaciones del Advisory Council on the Misuse of Drugs, el gobierno elevó la ketamina de sustancia controlada de Clase C a Clase B. Según la legislación actual del Reino Unido, la posesión de una droga de Clase B conlleva una pena máxima de hasta cinco años de prisión, mientras que el suministro y el tráfico conllevan penas de hasta 14 años.

A pesar de la reclasificación, el uso recreativo entre los jóvenes ha fluctuado. Los datos de las encuestas poblacionales nacionales, incluida la Crime Survey for England and Wales, han mostrado de forma constante que la ketamina sigue siendo una de las sustancias ilícitas más consumidas entre los jóvenes de 16 a 24 años, y sus precios en la calle se mantienen relativamente bajos en comparación con otros estimulantes ilegales.

## Reacciones Profesionales médicos y expertos en salud pública han expresado su profunda preocupación por la disminución de la edad de los pacientes que presentan traumatismos físicos graves derivados del uso de ketamina. Los especialistas pediátricos enfatizan que muchos jóvenes y sus padres siguen ignorando por completo los peligros físicos y urológicos asociados con la droga, asumiendo a menudo que sus riesgos se limitan a alteraciones temporales del estado mental o a la dependencia psicológica.

Los defensores de la salud reclaman iniciativas urgentes de educación pública dirigidas a escuelas secundarias u organizaciones juveniles para comunicar con claridad los peligros físicos del abuso de ketamina. Organismos clínicos han instado a los médicos de atención primaria, al personal de urgencias y a los profesionales sanitarios escolares a aumentar la detección del consumo de ketamina cuando los pacientes jóvenes presenten síntomas recurrentes de infección del tracto urinario, calambres en el abdomen inferior o hematuria no explicada (sangre en la orina), ya que la intervención temprana y el cese completo del consumo ofrecen la única vía viable para prevenir la destrucción total de la vejiga.

## Lo que aún no se sabe Varias preguntas clínicas y epidemiológicas clave siguen sin respuesta. En primer lugar, se desconoce la tasa de incidencia precisa de la cistitis inducida por ketamina entre la población juvenil en general, ya que los datos actuales reflejan únicamente a los pacientes derivados a clínicas terciarias especializadas del NHS. Muchos consumidores más jóvenes que sufren síntomas en etapas iniciales pueden ser diagnosticados erróneamente de infecciones bacterianas estándar del tracto urinario o pueden dudar en buscar ayuda médica debido al estigma que rodea al consumo de drogas ilícitas.

En segundo lugar, se sigue investigando en qué medida las lesiones vesicales en etapa temprana en cuerpos pediátricos en desarrollo pueden recuperarse en comparación con el tejido adulto. Aunque se sabe que el cese completo del consumo de la droga detiene la progresión de la enfermedad, no está claro si la capacidad y la elasticidad vesical dañadas pueden restaurarse por completo de forma natural en adolescentes jóvenes sin una intervención quirúrgica mayor. Por último, aún no se ha cuantificado el papel que desempeñan los posibles adulterantes, agentes de corte o los variados niveles de pureza química encontrados en la ketamina de la calle en la aceleración de la toxicidad tisular.

## A qué prestar atención En los próximos meses, los observadores de salud pública vigilarán si los hallazgos de la clínica del NHS impulsan advertencias oficiales de salud pública o guías clínicas actualizadas por parte de organismos como el National Institute for Health and Care Excellence (NICE) y el Royal College of Paediatrics and Child Health. Los proveedores de atención médica observarán si los criterios de derivación a clínicas de urología de adolescentes se actualizan a nivel nacional para exigir la detección de ketamina en pacientes jóvenes que presenten síntomas crónicos del tracto urinario inferior.

Asimismo, investigadores y analistas de políticas realizarán un seguimiento de los próximos conjuntos de datos sobre la prevalencia del uso indebido de sustancias, incluidos los informes publicados por el NHS y las encuestas nacionales sobre delincuencia, para evaluar si el consumo de ketamina entre los jóvenes se está extendiendo a grupos demográficos de menor edad. Cualquier posible revisión legislativa relativa al cumplimiento de la ley o a los programas escolares de concienciación sobre las drogas también servirá como indicador crítico de la respuesta oficial a esta advertencia de salud pública.

Este relato se basa en la información original publicada por Michelle Roberts.

Fuente: Michelle Roberts

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