Periodismo propio, siempre citando las fuentes

Grupos humanitarios denuncian un aumento del 40 por ciento en la violencia policial francesa en la frontera del Canal

Organizaciones benéficas instan a la rendición de cuentas tras denunciar la escalada de fuerza física, el uso de gas lacrimógeno y graves lesiones entre los migrantes que intentan cruzar el canal de la Mancha.

The Global Wire Newsroom ·

Link preview · horizonglobalnews.com

Grupos humanitarios denuncian un aumento del 40 por ciento en la violencia policial francesa en la frontera del Canal

Organizaciones benéficas instan a la rendición de cuentas tras denunciar la escalada de fuerza física, el uso de gas lacrimógeno y graves lesiones entre los migrantes que intentan cruzar el canal de la Mancha.

Share

Este artículo fue traducido automáticamente por la IA de nuestra redacción desde el original en inglés. Leer en inglés

Grupos humanitarios denuncian un aumento del 40 por ciento en la violencia policial francesa en la frontera del Canal

Las organizaciones humanitarias que operan a lo largo de la costa del norte de Francia han emitido advertencias sobre una escalada de la violencia policial contra los migrantes que intentan cruzar el canal de la Mancha, reportando un aumento del 40 por ciento en los incidentes de aplicación física de la ley. Según un informe de Bryony Gooch, los grupos de defensa que trabajan en campos de refugiados cerca de Calais y Dunkirk afirman que las tácticas policiales agresivas se han dirigido cada vez más contra personas vulnerables, dejando a mujeres y niños expuestos a irritantes químicos como el gas lacrimógeno y provocando graves lesiones físicas, incluidas fracturas óseas. El aumento registrado en el uso de la fuerza policial coincide con la intensificación de los esfuerzos bilaterales entre Londres y París para interceptar las salidas de pequeñas embarcaciones antes de que entren en aguas territoriales británicas.

## Datos clave - Organizaciones benéficas humanitarias reportaron un aumento del 40 por ciento en la violencia policial dirigida contra migrantes que intentan cruzar el canal de la Mancha desde el norte de Francia. - Según se informa, los agentes que patrullan las zonas costeras de salida han utilizado gas lacrimógeno y fuerza física contra grupos vulnerables, incluidos mujeres y niños. - Las lesiones documentadas resultantes de las intervenciones de las fuerzas de seguridad incluyen fracturas y traumatismos físicos graves, según grupos de ayuda en primera línea. - El aumento de la fuerza registrada se produce en medio de un incremento de las patrullas de seguridad financiadas en virtud de acuerdos bilaterales de seguridad fronteriza entre el Reino Unido y Francia. - Las acciones policiales se centran en impedir que pequeñas embarcaciones se hagan a la mar a través del estrecho de Dover, una de las vías de navegación marítima más transitadas del mundo.

## Qué sucedió Los trabajadores de ayuda que prestan atención médica y socorro de emergencia en los campamentos de Calais, Dunkirk y las zonas costeras vecinas informaron de una marcada intensificación de las intervenciones policiales. Según la información de Bryony Gooch, las organizaciones benéficas que supervisan el norte de Francia señalaron que los enfrentamientos físicos entre los agentes del orden y las personas que se preparan para embarcarse en los cruces del Canal se han vuelto significativamente más graves, lo que ha provocado un aumento del 40 por ciento en los incidentes documentados de violencia.

Los informes de campo detallados por las organizaciones de supervisión indican que el personal de las fuerzas de seguridad ha desplegado armas antidisturbios, incluido gas lacrimógeno, contra grupos que esperan en zonas de dunas y a lo largo de las playas. Los trabajadores de primera línea informaron haber atendido a personas por exposición a productos químicos, así como por lesiones ortopédicas, como fracturas de huesos, sufridas durante las dispersiones policiales y la interdicción de embarcaciones.

Las acciones físicas denunciadas por las organizaciones locales de socorro se produjeron principalmente durante operaciones nocturnas y de primera hora de la mañana, cuando los migrantes se reúnen cerca de la costa para botar embarcaciones neumáticas. Los grupos de ayuda de primera línea documentaron casos en los que el personal de las fuerzas del orden se enfrentó directamente a los migrantes en la orilla del agua, utilizando la fuerza física para pinchar embarcaciones, incautar equipos y dispersar a los grupos que intentaban abordar las naves. Los trabajadores humanitarios enfatizan que entre los sometidos a estas tácticas agresivas se encontraban madres, niños pequeños y menores no acompañados que residen en campamentos informales en el departamento de Pas-de-Calais.

## Por qué es importante El aumento registrado de la violencia policial a lo largo de la costa del norte de Francia pone de manifiesto graves preocupaciones en materia de derechos humanos y complejos desafíos jurídicos en torno a la gobernanza fronteriza europea. Para los migrantes y solicitantes de asilo, la escalada del uso de la fuerza física aumenta el peligro físico inmediato de un viaje que ya de por sí es peligroso a través del estrecho de Dover. El uso de gas lacrimógeno y las intervenciones físicas contundentes en la orilla del agua crean situaciones de alto riesgo, donde el pánico, la ceguera temporal provocada por agentes químicos y el hacinamiento físico en zonas costeras oscuras elevan significativamente el riesgo de ahogamiento accidental o traumatismos graves.

Desde el punto de vista de las políticas públicas, las conclusiones ponen en duda la eficacia y los mecanismos de supervisión de los acuerdos policiales transnacionales. El Gobierno británico ha destinado cientos de millones de libras a financiar patrullas policiales francesas, equipos de vigilancia, drones e infraestructura costera en virtud de consecutivos acuerdos bilaterales. Si el aumento de la financiación conduce a niveles sistemáticamente más altos de violencia contra poblaciones vulnerables sin reducir el impulso subyacente de buscar protección u oportunidades económicas, los gobiernos a ambos lados del Canal se enfrentan a un mayor escrutinio por parte de organismos de supervisión internacionales, organizaciones no gubernamentales y comisiones parlamentarias.

Además, la implicación de mujeres y menores en la violencia documentada pone a prueba las obligaciones internacionales derivadas de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño y la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, que exigen que los Estados prioricen la vida humana y la no devolución (non-refoulement), proporcionando al mismo tiempo la protección adecuada a los menores desplazados.

## Antecedentes La frontera entre el Reino Unido y Francia opera bajo un régimen jurídico único conocido como "controles yuxtapuestos", establecido principalmente a través del Protocolo de Sangatte de 1991 y formalizado por el Tratado de Le Touquet de 2003. En virtud de estos acuerdos, los controles fronterizos británicos se llevan a cabo en suelo francés —en puertos como Calais y Dunkirk, así como en la terminal del Eurotunnel en Coquelles—, mientras que los controles franceses se sitúan en el Reino Unido. Históricamente, este sistema se centró en evitar que personas indocumentadas entraran en el Reino Unido a través de camiones de carga, ferrys y trenes de alta velocidad.

Sin embargo, a medida que la seguridad física en las terminales portuarias y nudos ferroviarios se fue reforzando progresivamente durante la última década mediante vallas de alambre de espino, detectores de latidos cardíacos e imágenes térmicas, las rutas migratorias se desplazaron hacia pequeñas embarcaciones neumáticas que zarpaban directamente desde las playas costeras. En respuesta, el Reino Unido y Francia firmaron el Tratado de Sandhurst en 2018, seguido de posteriores paquetes de financiación bilateral en 2020, 2022 y 2023, comprometiendo cientos de millones de euros para reforzar la presencia policial francesa a lo largo de un tramo de costa de 150 kilómetros.

Las fuerzas de seguridad francesas desplegadas en la región incluyen unidades de las Compagnies Républicaines de Sécurité (CRS) y de la Gendarmerie Mobile, agentes antidisturbios especializados y capacitados en contención de masas. Las autoridades municipales locales de Pas-de-Calais y Nord han mantenido de forma constante una postura contraria a la formación de asentamientos fijos de migrantes, aplicando medidas políticas que implican el desalojo sistemático de los campamentos de tiendas de campaña cada 48 horas para disuadir la residencia a largo plazo.

Los grupos de defensa han alegado repetidamente que las tácticas agresivas de desalojo, la privación del sueño y la destrucción de pertenencias personales, como tiendas de campaña y sacos de dormir, constituyen un acoso sistémico. Las últimas informaciones se basan en años de documentación elaborada por redes locales sin ánimo de lucro, como Utopia 56, Human Rights Observers y Médecins du Monde, que han supervisado las prácticas de las fuerzas del orden a lo largo de la costa norte.

## Reacciones Las organizaciones humanitarias y los observadores de derechos humanos que operan en el norte de Francia han expresado su profunda alarma ante las últimas conclusiones, solicitando el fin inmediato de las tácticas de interdicción violentas y pidiendo una supervisión independiente del comportamiento policial a lo largo de la costa. Los grupos de socorro enfatizan que las acciones de las fuerzas del orden dirigidas contra los botados de pequeñas embarcaciones deben atenerse a las normas humanitarias y evitar poner en peligro vidas humanas.

Aunque en la información original de Bryony Gooch no se detallaron declaraciones específicas de las autoridades municipales y nacionales francesas en relación con la cifra del 40 por ciento, las autoridades gubernamentales francesas han defendido históricamente las medidas de vigilancia costera como un control necesario contra las redes de tráfico ilegal de personas. Los funcionarios estatales de la prefectura de Pas-de-Calais sostienen habitualmente que el personal policial opera dentro de los límites de la ley francesa y actúa para evitar que las personas se embarquen en travesías marítimas muy peligrosas organizadas por redes delictivas.

Se espera que los defensores de los derechos humanos y los expertos jurídicos presionen tanto al UK Home Office como al Ministerio del Interior de Francia para que establezcan marcos formales de rendición de cuentas, auditen el uso de la financiación bilateral e investiguen las alegaciones específicas de uso excesivo de la fuerza, en particular las que afectan a menores y personas vulnerables.

## Lo que aún no se sabe Varios detalles críticos sobre la escalada del conflicto a lo largo de la frontera del Canal siguen sin verificarse o se omiten en los informes disponibles. En primer lugar, no se han revelado plenamente la metodología precisa ni el marco temporal exacto detrás del aumento estadístico del 40 por ciento notificado por las organizaciones benéficas. Sigue sin estar claro si esta métrica compara datos de un mes a otro, tendencias estacionales o cifras multianuales.

En segundo lugar, la cadena de mando exacta y las unidades policiales implicadas en los incidentes específicos en los que el uso de gas lacrimógeno y la fuerza física derivaron en fracturas óseas no han sido identificadas individualmente. No está claro si la violencia denunciada proviene de unidades móviles de élite específicas o de órdenes operativas más amplias emitidas por las prefecturas locales.

En tercer lugar, las cifras oficiales de víctimas y la documentación médica independiente de los hospitales públicos franceses o de las autoridades estatales aún no están disponibles públicamente para corroborar los informes de campo de los grupos de ayuda. Por último, se desconoce si los organismos de supervisión franceses, como la Inspectorate General of the National Police (IGPN), han abierto investigaciones administrativas o judiciales formales sobre las lesiones específicas señaladas por las organizaciones benéficas.

## A qué prestar atención En las próximas semanas y meses, varios indicadores clave determinarán la trayectoria de la aplicación de la ley fronteriza y las respuestas políticas a ambos lados del Canal:

- **Reuniones políticas bilaterales:** Prestar atención a las próximas cumbres ministeriales o revisiones de seguridad fronteriza entre funcionarios del UK Home Office y ministros del Interior franceses, donde podrían reexaminarse los términos de financiación y las reglas de intervención policial. - **Desafíos legales y judiciales:** Observar la presentación de recursos legales por parte de organizaciones de derechos civiles ante los tribunales administrativos franceses solicitando medidas cautelares contra prácticas policiales específicas o exigiendo una supervisión independiente en los puntos de botado. - **Informes de supervisión independiente:** Dar seguimiento a las posibles publicaciones de organismos oficiales de derechos humanos, como el Défenseur des droits de Francia o los comisarios europeos de derechos humanos, sobre las tácticas policiales en la costa. - **Datos estacionales de cruces:** Hacer un seguimiento de si las interdicciones físicas intensificadas alteran efectivamente el volumen de salidas de pequeñas embarcaciones o si simplemente empujan a las redes de tráfico de personas hacia puntos de botado más aislados y peligrosos más adelante en la costa francesa.

Este informe incorpora información publicada originalmente por Bryony Gooch en relación con las advertencias de las organizaciones benéficas sobre la violencia policial y las lesiones en la frontera entre el Reino Unido y Francia.

Fuente: Bryony Gooch

Noticias relacionadas