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Un líder municipal francés señala el papel de Rusia en disturbios internos coordinados

Patrick Molinoz, un alto cargo de la asociación de alcaldes de Francia, afirma que los recientes disturbios mostraron indicios de planificación e injerencia estatal extranjera.

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Un líder municipal francés señala el papel de Rusia en disturbios internos coordinados

Patrick Molinoz, un alto cargo de la asociación de alcaldes de Francia, afirma que los recientes disturbios mostraron indicios de planificación e injerencia estatal extranjera.

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Este artículo fue traducido automáticamente por la IA de nuestra redacción desde el original en inglés. Leer en inglés

Un líder municipal francés señala el papel de Rusia en disturbios internos coordinados

Un alto cargo que representa a los líderes municipales franceses ha denunciado públicamente que los recientes episodios de disturbios violentos en Francia presentaban indicios de una coordinación premeditada, señalando directamente a la implicación rusa. Patrick Molinoz, vicepresidente de la Association des Maires de France (AMF), declaró que los disturbios parecían organizados y no espontáneos, afirmando que la injerencia extranjera por parte de Moscú era muy probable. Las acusaciones introducen la cuestión de la guerra híbrida y la desestabilización extranjera en el ámbito de la seguridad municipal, elevando las preocupaciones sobre la gobernanza local a debates más amplios sobre defensa internacional.

## Hechos clave

- Patrick Molinoz ejerce como vicepresidente de la Association des Maires de France (AMF), el principal organismo que representa a los líderes municipales en las casi 35.000 comunas de Francia. - Molinoz sostuvo que los recientes episodios de disturbios civiles en pueblos y ciudades de Francia fueron planificados de antemano y no surgieron únicamente de protestas internas espontáneas. - El representante municipal calificó la interferencia rusa como «bastante segura» al abordar los factores impulsores de los desórdenes públicos. - Las acusaciones se producen tras las crecientes advertencias de las agencias de inteligencia y seguridad francesas sobre la injerencia híbrida extranjera y las campañas de guerra informativa que operan en suelo francés.

## Qué ocurrió

En declaraciones recogidas por la periodista Méabh Mc Mahon, Patrick Molinoz aseveró que la trayectoria de los recientes disturbios civiles en los municipios franceses demostraba claros indicios de una planificación externa. Molinoz, quien forma parte de la dirección de la influyente Association des Maires de France, argumentó que la magnitud, el momento y la naturaleza operativa de la violencia no apuntaban a demandas puramente locales y orgánicas, sino hacia una orquestación estructurada.

Un elemento central de su evaluación fue la acusación de que la Federación Rusa desempeñó un papel activo en la instigación o facilitación de los disturbios. Molinoz calificó la posibilidad de una injerencia rusa como «bastante segura», sugiriendo que actores hostiles en el extranjero aprovecharon las fracturas internas para amplificar las conductas destructivas en las calles francesas.

Como vicepresidente de la AMF, Molinoz representa a una organización encargada de defender los intereses administrativos y de seguridad de los alcaldes de Francia, muchos de los cuales ven cómo sus ayuntamientos, comisarías de policía municipal e infraestructuras locales se convierten en objetivos directos durante las olas de desórdenes públicos. Su intervención desplaza la narrativa en torno a la violencia callejera de cuestiones puramente policiales y socioeconómicas hacia el terreno de la seguridad nacional y el contraespionaje, atribuyendo una mano coordinadora a adversarios geopolíticos externos.

## Por qué es importante

La afirmación de que los disturbios civiles en las calles están siendo amplificados o dirigidos por una potencia extranjera hostil conlleva profundas ramificaciones para la gobernanza francesa, la doctrina policial y la seguridad interior europea. Cuando los disturbios locales se catalogan no solo como crisis de orden público, sino como manifestaciones de un conflicto híbrido, el marco de respuesta del Estado cambia de manera fundamental. Los servicios de inteligencia, los organismos de vigilancia de ciberseguridad y los aparatos de contraespionaje pasan a ser piezas centrales de lo que, de otro modo, sería una labor policial convencional de orden público dependiente del Ministry of the Interior.

Para los gobiernos municipales, lo que está en juego es existencial e inmediato. Los alcaldes y concejales locales representan el nivel más accesible del Estado francés, y operan sin los fuertes dispositivos de seguridad asignados a los ministros del gabinete. Cuando los disturbios tienen como objetivo bienes municipales —como escuelas, centros administrativos y nudos de transporte—, los alcaldes sufren el mayor impacto físico y financiero de la devastación. Si los servicios de inteligencia extranjeros o las unidades cibernéticas respaldadas por Estados están manipulando intencionadamente las redes sociales para desencadenar concentraciones relámpago (*flash mobs*) y acelerar la destrucción urbana, los municipios locales no pueden defenderse utilizando los métodos policiales municipales habituales.

Además, esta situación complica la política interna francesa. Las protestas civiles legítimas y los reclamos internos profundamente arraigados corren el riesgo de ser vistos a través de un prisma de seguridad geopolítica, lo que podría deslegitimar los debates políticos internos. A la inversa, ignorar casos confirmados de manipulación informativa extranjera deja la seguridad pública vulnerable ante servicios de inteligencia hostiles que buscan paralizar las democracias occidentales desde dentro. A una escala europea más amplia, la experiencia de Francia ofrece un modelo de advertencia para otros Estados miembros de la North Atlantic Treaty Organization (NATO) y de la European Union que se enfrentan a focos de tensión similares.

## Antecedentes

La preocupación por la injerencia extranjera en los asuntos internos franceses se ha intensificado de forma acusada en los últimos años, sobre todo a raíz de la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022. Mientras que las operaciones rusas se concentraban anteriormente en campañas digitales de desinformación durante las elecciones —como las operaciones de hackeo y filtración (*hack-and-leak*) durante la campaña presidencial francesa de 2017—, las evaluaciones de inteligencia recientes destacan un giro hacia provocaciones físicas activas diseñadas para dividir a la sociedad.

En 2021, el gobierno francés creó VIGINUM, un organismo técnico oficial dependiente de la General Secretariat for Defence and National Security (SGDSN), dedicado a detectar la desinformación digital y la manipulación informativa extranjeras. En varias investigaciones desclasificadas, VIGINUM descubrió extensas redes rusas, en particular la campaña «Doppelgänger», que clonaba a los principales medios de comunicación franceses para difundir noticias fabricadas destinadas a socavar la confianza pública en las instituciones nacionales.

Más recientemente, las autoridades de seguridad francesas han documentado operaciones físicas de bajo nivel financiadas y dirigidas por intermediarios de la inteligencia rusa. En el otoño de 2023, la policía francesa investigó la aparición de estrellas de David azules pintadas con espray en edificios de París y sus suburbios, un acto que la inteligencia nacional vinculó posteriormente a individuos dirigidos por redes afines a Rusia cuyo objetivo era avivar las tensiones religiosas tras el estallido de la violencia en Oriente Próximo. De forma similar, a mediados de 2024, las autoridades francesas detuvieron a sospechosos de haber colocado ataúdes vacíos cubiertos con banderas francesas cerca de la Eiffel Tower, con consignas que criticaban la ayuda militar francesa a Ucrania.

La Association des Maires de France, fundada en 1907, representa a los líderes ejecutivos de los municipios del país. En los últimos años, los alcaldes han dado la alarma reiteradamente ante el aumento de la violencia física dirigida contra cargos electos, desde incendios intencionados en residencias privadas hasta asaltos a ayuntamientos durante periodos de disturbios urbanos generalizados, como los disturbios nacionales de junio y julio de 2023. Las declaraciones de Molinoz reflejan la creciente convicción entre los administradores locales de que estas crecientes amenazas no son únicamente producto de la polarización interna.

## Reacciones

Si bien las declaraciones concretas realizadas por Patrick Molinoz quedaron recogidas en una entrevista en vídeo con Méabh Mc Mahon, las reacciones nacionales e internacionales ante acusaciones generales de disturbios instigados desde el exterior suelen responder a profundas divisiones ideológicas e institucionales.

En Francia, el Ministry of the Interior y el servicio de inteligencia nacional interna, la DGSI, analizan de forma habitual el papel de los algoritmos digitales, las redes de mensajería cifrada como Telegram y la amplificación extranjera en los desórdenes públicos. Los funcionarios del gobierno suelen recalcar que, aunque los actores extranjeros explotan las fracturas, las causas subyacentes suelen seguir siendo de carácter nacional. Los partidos de la oposición de todo el arco político cuestionan a menudo tales afirmaciones: los críticos de izquierda suelen advertir de que culpar a adversarios extranjeros puede servir como cortina de humo política frente a fallos profundos en las políticas económicas y sociales, mientras que las facciones de derecha exigen una mayor dureza policial independientemente de la implicación externa.

Los representantes diplomáticos rusos niegan históricamente todas las acusaciones de sabotaje híbrido y desestabilización social, desestimando habitualmente las acusaciones europeas como histeria antirrusa infundada. En casos comparables en los que las autoridades francesas han señalado la implicación de Moscú en incidentes internos, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ha rechazado tales aseveraciones calificándolas de pretextos prefabricados destinados a distraer a los votantes franceses de las crisis internas.

## Lo que aún no sabemos

Aún existen importantes lagunas en torno a las afirmaciones de Molinoz. Fundamentalmente, los datos públicos todavía no revelan las pruebas periciales o de inteligencia precisas en las que el vicepresidente de la AMF basó su afirmación de que la violencia fue planificada y de que la implicación rusa era «bastante segura». Sigue sin verificarse si Molinoz recibió informes oficiales de la General Directorate for Internal Security (DGSI) o de VIGINUM, o si sus comentarios representan una extrapolación basada en los patrones de daños municipales y en observaciones sobre la coordinación en línea.

Además, el alcance de la supuesta planificación sigue sin definirse. No está claro si la acusación implica que agentes extranjeros se infiltraron físicamente en grupos locales, facilitaron recursos financieros a agitadores nacionales o restringieron su injerencia a la amplificación digital automatizada, redes de bots y la distribución de contenidos incendiarios en plataformas de redes sociales. Aclarar si entidades extranjeras iniciaron directamente los disturbios o simplemente sacaron provecho de las tensiones internas existentes sigue siendo una distinción crucial y sin resolver que afecta de lleno a la responsabilidad jurídica y diplomática de los actores implicados.

## Qué vigilar

La evolución de esta cuestión dependerá de varios acontecimientos institucionales y políticos en los próximos días. En primer lugar, los analistas deberán observar si el gobierno francés respalda formalmente las afirmaciones de Molinoz mediante una declaración oficial o una evaluación de inteligencia desclasificada publicada por el SGDSN o el Ministry of the Interior. Un paso así indicaría que las agencias estatales de contraespionaje han verificado los vínculos y preparan repercusiones diplomáticas o legales formales.

En segundo lugar, las investigaciones legislativas en el Senado francés o en la National Assembly podrían exigir audiencias formales sobre la injerencia extranjera en la seguridad municipal local, convocando potencialmente tanto a directores de inteligencia como a líderes municipales a declarar bajo juramento.

En tercer lugar, las próximas reuniones de la Association des Maires de France demostrarán si el colectivo general de alcaldes franceses adopta formalmente la postura de Molinoz en sus recomendaciones oficiales de seguridad. Si los líderes locales solicitan de forma colectiva al gobierno central recursos específicos contra la injerencia, se acelerará la integración de la defensa contra amenazas híbridas en la gobernanza municipal.

Por último, las relaciones diplomáticas entre París y Moscú servirán de barómetro sobre la respuesta del Estado. Si el Ministerio de Asuntos Exteriores francés convoca a diplomáticos rusos o impone sanciones formales por la injerencia en las calles, se confirmaría que las acusaciones han pasado de ser advertencias municipales a una confrontación geopolítica de alto nivel.

Este informe se basa en las informaciones originales de la periodista Méabh Mc Mahon.

Fuente: Méabh Mc Mahon

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