Los bosques europeos sufren un declive récord de biomasa desde 2018, según un estudio satelital
Un análisis satelital realizado por investigadores de la Technical University of Munich revela una pérdida sin precedentes de biomasa forestal aérea en toda Europa en los últimos años.
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Los bosques europeos sufren un declive récord de biomasa desde 2018, según un estudio satelital
Un análisis satelital realizado por investigadores de la Technical University of Munich revela una pérdida sin precedentes de biomasa forestal aérea en toda Europa en los últimos años.
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Los bosques de Europa han experimentado un declive sin precedentes en su biomasa aérea desde 2018, según una nueva investigación realizada por científicos de la Technical University of Munich (TUM). El estudio, que se basó en datos avanzados de observación por satélite, representa la primera evaluación integral a escala continental de los cambios en la biomasa forestal europea, en lugar de centrarse únicamente en las variaciones de la cubierta arbórea. Los hallazgos destacan un cambio significativo en la forma en que los científicos monitorean la salud y la integridad estructural de los ecosistemas forestales, ofreciendo una imagen más clara de cómo las presiones ambientales están alterando la masa vegetal del continente.
## Un nuevo enfoque para el monitoreo de la masa forestal
Durante décadas, las evaluaciones de la salud forestal mediante teledetección rastrearon principalmente los cambios en la cubierta del dosel arbóreo, midiendo la superficie de las copas de los árboles visible desde el espacio. Si bien las métricas del dosel pueden mostrar la tala o la regeneración forestal en términos de superficie total, con frecuencia no logran captar los cambios tridimensionales en la densidad del bosque, la altura de los árboles y la estructura interna de la vegetación.
El equipo de investigación de la TUM abordó esta limitación utilizando conjuntos de datos satelitales especializados capaces de evaluar la biomasa aérea en los paisajes europeos. Según informa phys.org, esta metodología permite a los investigadores medir el material vegetal vivo real —incluidos troncos, ramas y follaje— presente por encima de la línea del suelo. Al rastrear los cambios en la biomasa en lugar de limitarse a la cubierta arbórea horizontal, el estudio proporciona una medición más precisa de cuánta masa orgánica están perdiendo o ganando los bosques europeos con el tiempo. Los resultados indican que, desde 2018, la reducción de la biomasa forestal aérea ha alcanzado niveles nunca antes registrados en el monitoreo satelital moderno del continente.
## Métricas del dosel frente a la realidad de la biomasa
La distinción entre la cubierta arbórea y la biomasa total es vital para comprender la salud de los ecosistemas y la dinámica global del carbono. Un dosel puede parecer intacto en una imagen satelital vertical incluso si los árboles individuales dentro de la masa se están debilitando, muriendo o siendo talados selectivamente debajo de la capa superior. Por el contrario, la vegetación secundaria joven o las plantaciones comerciales de árboles pueden cubrir rápidamente grandes áreas espaciales, creando la apariencia de recuperación forestal en los mapas de dosel mientras almacenan solo una fracción del carbono y la masa orgánica presentes en masas maduras o más viejas.
Al centrarse en la biomasa, los investigadores de la TUM pudieron registrar una degradación sutil pero significativa dentro de los bosques en pie que las clasificaciones estándar de cobertura terrestre a menudo pasan por alto. La pérdida de biomasa refleja no solo la deforestación absoluta, sino también el aclaramiento de las estructuras del dosel, la mortalidad generalizada entre los árboles maduros y la extracción de madera. Según informa phys.org, este prisma analítico más amplio ofrece una visión sin precedentes de la pérdida estructural de biomasa en los dominios forestales europeos.
## Presiones ambientales sobre los bosques europeos
El periodo destacado en el estudio —que comienza en 2018— coincide con una época de severo estrés climático y ecológico en gran parte del continente europeo. Desde 2018, el oeste, centro y sur de Europa han experimentado olas de calor extremas recurrentes, sequías estivales prolongadas e intensas temporadas de incendios forestales. Estas condiciones ambientales extremas han sometido a un estrés directo a los ecosistemas forestales, aumentando las tasas de mortalidad de los árboles y reduciendo el crecimiento general de la vegetación.
Más allá del estrés térmico e hídrico directo, las condiciones climáticas severas desencadenan con frecuencia perturbaciones ecológicas secundarias en los paisajes europeos. Los árboles coníferos y caducifolios debilitados por la sequía se vuelven sustancialmente más susceptibles a las plagas, como los brotes del escarabajo descortezador, que han devastado vastas extensiones de bosques maderables en Alemania, la República Checa, Escandinavia y regiones vecinas en los últimos años. Además, las tormentas severas y los episodios de vientos fuertes han causado derribos masivos por el viento, talando grandes volúmenes de madera madura. Combinados con prácticas forestales intensivas y cortas de salvamento orientadas a retirar la madera dañada, estos factores han acelerado la pérdida de volumen de madera aérea en los bosques europeos.
## Implicaciones para el clima y los sumideros de carbono
Los bosques europeos desempeñan un papel fundamental en el ciclo global del carbono, actuando como vitales sumideros naturales de carbono que absorben y almacenan dióxido de carbono atmosférico. La salud y la densidad de estos bosques son centrales para los objetivos climáticos europeos, que dependen del uso de la tierra y del sector forestal para ayudar a compensar las emisiones de los sectores de la energía, el transporte y la industria.
Una caída sin precedentes en la biomasa aérea amenaza directamente la capacidad de estos ecosistemas para actuar como sumideros de carbono fiables. Cuando los árboles mueren, se descomponen o son talados y quemados, el carbono almacenado en su madera regresa a la atmósfera, lo que puede transformar los bosques que absorben carbono en fuentes de carbono. Los hallazgos de la TUM enfatizan que el seguimiento del volumen total de biomasa es esencial para calcular modelos precisos de contabilidad del carbono. Sin un seguimiento preciso de la biomasa, las agencias ambientales corren el riesgo de sobreestimar la capacidad de almacenamiento de carbono de los bosques europeos guiándose únicamente por la cubierta arbórea de superficie.
## Marcos futuros para la gestión forestal
La implantación del monitoreo de biomasa basado en satélites marca un avance significativo en las herramientas de observación ambiental. A medida que se intensifican las presiones climáticas, los gestores del territorio, los responsables forestales y los legisladores internacionales requieren cada vez más datos continuos y de alta resolución para identificar las regiones que sufren un grave declive de biomasa e implementar estrategias de conservación orientadas.
La adaptación de las estrategias de gestión forestal europea requerirá probablemente equilibrar la producción comercial de madera con la resiliencia ecológica a largo plazo. Los enfoques silvícolas que fomentan bosques biodiversos y con árboles de distintas edades, en lugar de plantaciones de monocultivo, son reconocidos cada vez más como más resistentes a la sequía, las enfermedades y los daños provocados por el viento. Las evaluaciones satelitales de la biomasa servirán como una herramienta de diagnóstico crucial para determinar el éxito de estas prácticas adaptativas de gestión forestal en las próximas décadas.
Este artículo se basa en la información publicada por phys.org en la que se detallan las investigaciones satelitales llevadas a cabo por científicos de la Technical University of Munich (TUM).
Fuente: phys.org




