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Peak Energy recauda 108 millones de dólares para escalar baterías de ion de sodio para redes y centros de datos en EE. UU.

Con el respaldo de General Motors, la empresa busca reducir los costes de las baterías de litio en un 20 por ciento al tiempo que suministra almacenamiento energético con refrigeración pasiva para instalaciones informáticas de alto consumo eléctrico.

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Peak Energy recauda 108 millones de dólares para escalar baterías de ion de sodio para redes y centros de datos en EE. UU.

Con el respaldo de General Motors, la empresa busca reducir los costes de las baterías de litio en un 20 por ciento al tiempo que suministra almacenamiento energético con refrigeración pasiva para instalaciones informáticas de alto consumo eléctrico.

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Este artículo fue traducido automáticamente por la IA de nuestra redacción desde el original en inglés. Leer en inglés

Peak Energy recauda 108 millones de dólares para escalar baterías de ion de sodio para redes y centros de datos en EE. UU.

El desarrollador de almacenamiento energético estadounidense Peak Energy ha completado una ronda de financiación de 108 millones de dólares para ampliar su capacidad de fabricación nacional de baterías de ion de sodio, en un intento por establecer una alternativa a los sistemas de almacenamiento en red dependientes del litio y suministrar infraestructura eléctrica de refrigeración eficiente para centros de datos comerciales. La inyección de capital, respaldada por el fabricante de automóviles General Motors, posiciona a la compañía para desplegar unidades de almacenamiento estacionario que aprovechan insumos químicos de menor coste y arquitecturas de gestión térmica pasiva para competir directamente con la tecnología dominante de fosfato de hierro y litio.

## Datos clave

- Peak Energy recaudó 108 millones de dólares en nuevo capital para construir operaciones de fabricación nacional de baterías de ion de sodio a escala de servicios públicos. - La ronda de financiación cuenta con la participación inversora estratégica de General Motors. - La compañía proyecta que sus sistemas de ion de sodio reducirán el coste nivelado de almacenamiento de energía en red en aproximadamente un 20 por ciento en comparación con las referencias actuales de ion de litio. - Los sistemas en desarrollo incorporan mecanismos de refrigeración pasiva orientados a reducir las cargas eléctricas parásitas en las operaciones de centros de datos a hiperescala. - La química de ion de sodio elimina la necesidad de metales críticos para baterías como litio, cobalto y níquel, recurriendo en su lugar a minerales nacionales abundantes en todo el mundo.

## Qué ocurrió

Peak Energy cerró la inversión de 108 millones de dólares para acelerar su transición desde el desarrollo tecnológico hacia la producción nacional a escala comercial. La ronda incluye capital estratégico de General Motors, lo que refleja el creciente impulso de los operadores tradicionales automotrices e industriales en las cadenas de suministro de almacenamiento estacionario de energía. Peak Energy destina los fondos al establecimiento de líneas de producción de baterías de grado de servicios públicos en Estados Unidos y a la ingeniería final de hardware de almacenamiento modular adaptado a instalaciones eléctricas de alta densidad.

Un elemento central de la hoja de ruta técnica de la empresa es la introducción de gabinetes de baterías diseñados para refrigeración pasiva. A diferencia de los contenedores convencionales de almacenamiento para redes eléctricas, que dependen en gran medida de sistemas activos de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC) o de complejas tuberías de refrigerante líquido para evitar el descontrol térmico, el diseño de Peak Energy aprovecha el rango térmico operativo más amplio inherente a la química de ion de sodio. Al minimizar o suprimir los sistemas de refrigeración forzada, la empresa tiene como objetivo suministrar a los operadores de centros de datos unidades modulares de energía de reserva que exigen menos mantenimiento, consumen menos energía auxiliar y se integran directamente en instalaciones con limitaciones de espacio.

Según la información divulgada por Atharva Gosavi, la compañía pretende aprovechar este diseño mecánico simplificado junto con las ventajas de las materias primas básicas para reducir el gasto total en equipamiento y operación de los sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) estacionarios en aproximadamente una quinta parte frente a las tarifas vigentes del mercado.

## Por qué es importante

Las limitaciones económicas y estructurales de las redes eléctricas modernas se han intensificado drásticamente en los últimos tres años, impulsadas por la electrificación del transporte y la expansión explosiva de los clústeres de inteligencia artificial. Los centros de datos a hiperescala requieren suministro continuo y no intermitente a escala de gigavatios, lo que genera retrasos prolongados de varios años en las solicitudes de interconexión con los operadores de transporte. Para mantener el tiempo de actividad y sortear estas demoras de interconexión, los operadores de infraestructura tecnológica recurren cada vez más a microrredes in situ, reservas de baterías a gran escala y generación detrás del contador.

Hasta ahora, el fosfato de hierro y litio (LFP) ha servido como la química estándar para los despliegues de almacenamiento estacionario debido a su equilibrio entre durabilidad de ciclos y estabilidad térmica en comparación con las químicas ricas en níquel. Sin embargo, el LFP sigue expuesto a la volatilidad de los precios del litio y a los cuellos de botella del refinado global. Una química de batería que reduzca los costes del sistema de almacenamiento en un 20 por ciento proporciona a los operadores de red, consumidores industriales de energía y productores independientes de energía un período de recuperación de capital más rápido, acelerando el despliegue de capacidad de almacenamiento con duraciones de cuatro y ocho horas.

Asimismo, las cargas parásitas representan un drenaje operativo constante en las instalaciones de baterías a gran escala. Los circuitos de refrigeración líquida activa y los climatizadores comerciales pueden consumir entre el 4 y el 10 por ciento de la energía eléctrica total almacenada en un BESS convencional en contenedor. En el entorno de un centro de datos, donde cada megavatio-hora de consumo de las instalaciones afecta directamente al rendimiento computacional y a las métricas de eficacia en el uso de la energía (PUE), la adopción de almacenamiento energético con refrigeración pasiva reduce el consumo de energía auxiliar a la vez que elimina puntos de fallo mecánico asociados a bombas, válvulas y la degradación del fluido refrigerante.

## Contexto

La electroquímica de ion de sodio no es fundamentalmente nueva; la investigación sobre la intercalación del sodio comenzó junto con las investigaciones iniciales sobre el litio en las décadas de 1970 y 1980. Sin embargo, debido a que los átomos de sodio son más grandes y pesados que los de litio, las primeras versiones adolecían de una menor densidad energética gravimétrica y una vida útil de ciclos más corta. Como consecuencia, la investigación comercial priorizó la tecnología de ion de litio para respaldar la electrónica de consumo y la movilidad eléctrica, donde el espacio físico y el peso de la batería determinan el rendimiento.

El almacenamiento estacionario para la red opera bajo una matriz de optimización enteramente distinta. El peso rara vez es un factor limitante cuando se instalan contenedores de baterías en subestaciones eléctricas, parques solares o junto a naves industriales. En su lugar, los desarrolladores priorizan el coste nivelado de almacenamiento, la vida útil de calendario, la degradación por ciclado, la seguridad contra incendios y la seguridad de la cadena de suministro.

En los últimos cinco años, las densidades estándar de las celdas de ion de sodio han avanzado desde valores inferiores a 100 vatios-hora por kilogramo (Wh/kg) hasta alcanzar la paridad con el LFP de entrada, superando con frecuencia los 150 Wh/kg en pruebas precomerciales. Desde el punto de vista mecánico, las celdas de ion de sodio aportan ventajas estructurales críticas. A diferencia de las celdas de ion de litio, que deben emplear costosas láminas de cobre para el colector de corriente negativo, el sodio no forma aleaciones con el aluminio, lo que permite a los fabricantes reemplazar el cobre por aluminio tanto en el cátodo como en el ánodo. El aluminio es más barato, más ligero y notablemente más accesible a nivel nacional.

Además, las baterías de ion de sodio pueden descargarse por completo hasta un nivel absoluto de cero voltios para su transporte y almacenamiento prolongado sin sufrir la degradación estructural de los colectores de corriente de cobre, los cuales se disuelven en el electrolito en las celdas de litio si se produce una descarga profunda. Esta característica disminuye drásticamente el riesgo de incendio durante el transporte internacional y el flete nacional, permitiendo clasificaciones regulatorias de transporte que evitan los costosos protocolos de cumplimiento para materiales peligrosos.

Si bien los fabricantes asiáticos de baterías, liderados por conglomerados chinos como CATL y HiNa Battery, han comercializado previamente plataformas iniciales de ion de sodio, Estados Unidos prácticamente no ha dispuesto de una cadena de suministro nacional para esta química. La expansión de Peak Energy refleja los esfuerzos federales y privados por localizar la fabricación de celdas de baterías bajo los incentivos articulados por la Inflation Reduction Act de 2022, que ofrece créditos fiscales a la producción en virtud de la Sección 45X para celdas y módulos de baterías fabricados dentro del territorio estadounidense.

## Reacciones

Los desarrolladores de energía industrial y los mercados de capital riesgo en tecnologías limpias han señalado de forma creciente que depender de una única química de batería representa una vulnerabilidad estratégica para las iniciativas nacionales de descarbonización. Economistas especializados en energías limpias y analistas de infraestructuras han apuntado que la rápida comercialización de químicas ajenas al litio es necesaria para amortiguar los choques de precios en el mercado cada vez que la producción de vehículos eléctricos dispara la demanda de carbonato de litio.

Los diseñadores de infraestructuras para centros de datos han mantenido históricamente un enfoque conservador respecto al despliegue de baterías de litio estacionarias dentro de las instalaciones interiores debido a la preocupación por el descontrol térmico y el cumplimiento de las normativas de seguridad contra incendios bajo estándares como NFPA 855 y UL 9540. La perspectiva de envolventes térmicas intrínsecamente más seguras que ofrece la arquitectura de ion de sodio ha generado interés entre los equipos de ingeniería que buscan instalar bancos de sistemas de alimentación ininterrumpida (UPS) de alta capacidad más cerca de las salas de servidores.

Los fabricantes de automóviles, entre ellos General Motors, han continuado diversificando sus asignaciones de riesgo a través de segmentos verticales adyacentes a la electrificación. Las inversiones estratégicas de capital en almacenamiento estacionario permiten a los constructores de vehículos obtener visibilidad sobre la cadena de suministro, probar materiales de próxima generación a escala y evaluar aplicaciones secundarias para químicas emergentes que más adelante puedan madurar hacia plataformas automotrices asequibles y de acceso.

## Lo que aún no sabemos

A pesar de la magnitud del compromiso de financiación, varias variables técnicas y operativas clave no se han revelado en los comunicados iniciales. Peak Energy aún no ha publicado la ubicación geográfica definitiva, la capacidad nominal en gigavatios-hora ni el cronograma para el inicio de obras de su planta de fabricación proyectada en EE. UU.

De forma crucial, los datos de degradación a largo plazo en condiciones operativas comerciales siguen siendo una incógnita de ingeniería. Si bien los sistemas modernos de LFP publicitan regularmente vidas útiles garantizadas de entre 6.000 y 10.000 ciclos completos de carga y descarga, los sistemas de ion de sodio de primera generación han mostrado habitualmente una vida útil más corta antes de degradarse al 80 por ciento de su capacidad inicial. Si las formulaciones catódicas y las químicas de celda de Peak Energy igualan la longevidad del LFP estándar a lo largo de una vida operativa proyectada de 15 a 20 años aún no se ha verificado mediante informes públicos de validación de campo por parte de terceros.

Asimismo, los términos exactos, la estructura accionarial y la composición total del consorcio inversor que acompaña a General Motors no quedaron detallados exhaustivamente, dejando sin esclarecer la proporción de los 108 millones de dólares dedicada estrictamente a gastos de capital físico frente a la investigación continua y los costes operativos corporativos.

## A qué prestar atención

Los hitos inmediatos a supervisar incluyen la selección del emplazamiento para la planta de fabricación nacional de la compañía y el cronograma para la obtención de permisos de las instalaciones bajo las jurisdicciones locales. Asegurar los acuerdos de suministro de maquinaria para el recubrimiento de electrodos de alta velocidad, el ensamblaje de celdas y el ciclado de formación indicará con qué rapidez puede Peak Energy realizar la transición desde los prototipos piloto hacia la producción en volumen.

Los analistas también deberán seguir de cerca si la empresa logra la certificación formal conforme a los estándares de seguridad y rendimiento de red, específicamente la norma UL 1973 para celdas y módulos de batería y la UL 9540A para la propagación de fuego por descontrol térmico. Obtener resultados de prueba claros en UL 9540A que verifiquen la estabilidad térmica pasiva sin escape térmico a nivel de contenedor será el requisito decisivo indispensable para las autorizaciones de los departamentos municipales de bomberos y la suscripción de pólizas de seguro en centros de datos comerciales.

Por último, la formalización de contratos comerciales de compraventa de energía o proyectos piloto de demostración con empresas de servicios públicos identificadas e hiperescaladores corporativos de centros de datos durante los próximos trimestres servirá como la verdadera prueba de fuego para determinar si el ion de sodio puede desplazar en la práctica a los despliegues dominantes de LFP.

La información de este despacho se elaboró a partir del reporte original de Atharva Gosavi.

Fuente: Atharva Gosavi

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