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Paleontólogos identifican el probable primer caso de una úlcera cutánea infectada en un dinosaurio

Una inflamación ósea anormal en la tibia de un Iguanodon sugiere que una infección cutánea profunda atravesó el tejido blando e infectó el esqueleto subyacente hace millones de años.

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Paleontólogos identifican el probable primer caso de una úlcera cutánea infectada en un dinosaurio

Una inflamación ósea anormal en la tibia de un Iguanodon sugiere que una infección cutánea profunda atravesó el tejido blando e infectó el esqueleto subyacente hace millones de años.

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Este artículo fue traducido automáticamente por la IA de nuestra redacción desde el original en inglés. Leer en inglés

Investigadores que analizan restos fosilizados de dinosaurios han identificado un crecimiento óseo anormal en la tibia de un *Iguanodon*, lo que proporciona lo que los paleontólogos consideran la primera evidencia documentada de una úlcera cutánea profunda e infectada que se extendió al esqueleto subyacente de un dinosaurio. El hallazgo paleopatológico, informado por *Discover Magazine*, demuestra cómo las infecciones antiguas de los tejidos blandos podían penetrar las capas epidérmicas protectoras y alterar la estructura esquelética durante la vida de un animal. La tibia fosilizada presenta una inflamación perióstica localizada, un patrón de crecimiento reactivo que se desarrolla cuando una llaga cutánea abierta y grave se infecta de forma crónica por bacterias u otros microorganismos, erosionando hacia el interior hasta alcanzar la membrana ósea y la corteza externa.

## Datos clave - Los paleontólogos identificaron una inflamación ósea anormal en la tibia de un *Iguanodon*, lo que señala una grave úlcera cutánea que infectó el esqueleto subyacente. - El cuadro representa el primer caso conocido de una úlcera cutánea que progresa hasta afectar al hueso registrado en el registro fósil de dinosaurios. - El crecimiento óseo reactivo a lo largo de la superficie exterior de la tibia indica que el animal sobrevivió lo suficiente como para que su sistema inmunológico y sus tejidos respondieran a la infección crónica. - El *Iguanodon* era un gran dinosaurio ornitópodo herbívoro que habitó Europa y otras regiones durante el Cretácico Temprano, hace aproximadamente entre 125 millones y 110 millones de años. - El hallazgo se suma a la creciente disciplina de la paleopatología, que utiliza imágenes médicas, histología ósea y anatomía comparada para diagnosticar enfermedades prehistóricas.

## Qué ocurrió La identificación de la antigua lesión se produjo durante un reexamen detallado de elementos fosilizados de las extremidades posteriores de un *Iguanodon*. Los paleontólogos que examinaron la tibia —el hueso principal de la espinilla que soporta el peso— notaron una masa irregular y localizada de hueso reactivo que sobresalía de la superficie de la diáfisis. En un animal sano, el hueso cortical presenta una textura exterior lisa y uniforme. En cambio, la región afectada en este espécimen mostraba una masa rugosa y elevada característica de periostitis u osteomielitis localizada, afecciones biológicas en las que el tejido óseo se expande en respuesta a una inflamación persistente o a agentes infecciosos.

Al evaluar la morfología y la distribución estructural del hueso anormal, los investigadores determinaron que era poco probable que la lesión derivara de una simple fractura mecánica o de un tumor óseo interno. En su lugar, la patología se corresponde estrechamente con casos médicos en animales modernos donde una úlcera cutánea profunda —causada por traumatismo físico, abrasiones ambientales o daño parasitario— se contamina de forma crónica con patógenos ambientales. A medida que la infección localizada destruía la piel, la fascia subcutánea y el tejido muscular subyacente, los microorganismos infecciosos finalmente entraron en contacto con el periostio, la densa membrana de tejido conectivo vascular que recubre el exterior de los huesos.

En respuesta a la irritación bacteriana persistente, el periostio produjo capas caóticas de nuevo tejido óseo secundario, formando la inflamación permanente preservada en el esqueleto fosilizado. El grosor y la densidad estructural de la reacción ósea indican que el *Iguanodon* vivió con la dolorosa úlcera abierta durante semanas o incluso meses antes de su muerte, lo que dio tiempo suficiente para que su cuerpo desarrollara una defensa osteogénica.

## Por qué importa El descubrimiento ofrece una mirada extraordinaria a la vulnerabilidad de los tejidos blandos y a la capacidad inmunológica de los dinosaurios no aviares, demostrando que estos reptiles extintos padecían afecciones dermatológicas comparables a las observadas en animales modernos y seres humanos. Históricamente, la paleopatología se ha centrado en lesiones esqueléticas dramáticas, como fracturas expuestas consolidadas, osteoartritis severa o marcas dejadas por los dientes de depredadores, principalmente porque el tejido blando raras veces se fosiliza. La piel, la grasa y el músculo se descomponen rápidamente tras la muerte, lo que impide en gran medida a los científicos observar enfermedades dermatológicas en animales prehistóricos a menos que dejen una huella directa en el esqueleto.

Este hallazgo establece que las infecciones profundas de los tejidos blandos sí pueden dejar marcas secundarias inconfundibles en el hueso subyacente cuando una úlcera externa traspasa los límites estructurales. Al definir un patrón de diagnóstico claro para la inflamación ósea inducida por úlceras, la investigación permite a los paleontólogos revisar miles de huesos de extremidades de dinosaurios almacenados en colecciones de museos de todo el mundo que previamente podrían haberse identificado erróneamente como simples fracturas consolidadas o tumores óseos no específicos.

Además, la evidencia de que un *Iguanodon* sobrevivió a una infección crónica y profunda en la pata destaca la resistencia física y la capacidad inmunológica de los grandes dinosaurios herbívoros. Como animal masivo que alcanzaba longitudes de hasta 10 metros y pesaba varias toneladas métricas, el *Iguanodon* dependía en gran medida de la integridad estructural de sus extremidades posteriores para desplazarse y defenderse. Tener una úlcera severa y dolorosa en la parte inferior de la pata habría dificultado su marcha y velocidad, aumentando su vulnerabilidad ante los depredadores del Cretácico Temprano o aislándolo de su manada. El hecho de que el animal mantuviera procesos normales de deposición ósea alrededor del sitio de la infección confirma que su sistema inmunológico era capaz de aislar y sobrevivir a infecciones localizadas graves durante períodos prolongados.

## Antecedentes El *Iguanodon* ocupa un lugar central en la historia de la paleontología. Descubierto por primera vez en Sussex (Inglaterra) a principios de la década de 1820 por Mary Ann Mantell y descrito por su esposo, el médico Gideon Mantell, el *Iguanodon* fue uno de los tres géneros originales —junto con el *Megalosaurus* y el *Hylaeosaurus*— utilizados por el anatomista inglés Sir Richard Owen en 1842 para establecer la categoría científica formal Dinosauria. Existiendo durante el período Cretácico Temprano, entre hace 125 millones y 110 millones de años, las especies de *Iguanodon* figuraban entre los herbívoros terrestres dominantes en Europa, América del Norte y Asia.

A pesar de dos siglos de estudio académico que involucran miles de huesos catalogados —incluidos importantes descubrimientos fósiles como el conjunto de la mina de carbón de Bernissart en Bélgica en 1878, que arrojó docenas de esqueletos completos—, la mayor parte de la investigación científica se concentró históricamente en la anatomía esquelética, la biomecánica y las relaciones evolutivas. El estudio sistemático de las enfermedades fosilizadas, conocido como paleopatología, desarrolló estándares de diagnóstico más rigurosos en las últimas décadas a medida que los investigadores adaptaron herramientas médicas modernas para inspeccionar el interior de los fósiles.

En la literatura paleontológica inicial, los diagnósticos de enfermedades solían ser subjetivos y se basaban únicamente en la inspección visual externa. En los últimos veinte años, la adopción de la tomografía computarizada (TC) de alta resolución, el escaneo por micro-TC y la histología ósea de lámina delgada ha permitido a los científicos examinar estructuras microvasculares dentro de huesos fosilizados sin destruir los especímenes. Hitos paleopatológicos anteriores han documentado cáncer de hueso maligno en un dinosaurio con cuernos (*Centrosaurus*), infecciones respiratorias en saurópodos de cuello largo y artritis séptica en hadrosáuridos de pico de pato. Sin embargo, la evidencia inequívoca de una úlcera cutánea externa que erosione el esqueleto no se había confirmado en fósiles de dinosaurios hasta este análisis.

## Reacciones Tras la publicación del informe, se espera que paleontólogos y especialistas en enfermedades antiguas evalúen el marco diagnóstico del estudio en la literatura académica y en presentaciones de conferencias, como la reunión anual de la Society of Vertebrate Paleontology. Los investigadores examinarán de cerca las disposiciones microscópicas de los tejidos y la morfología de la superficie para verificar que causas alternativas, como traumatismos óseos localizados o infecciones fúngicas, puedan descartarse de forma concluyente.

Se espera también que patólogos veterinarios especializados en reptiles y aves intervengan con análisis comparativos. Dado que las aves representan el linaje evolutivo vivo de los dinosaurios terópodos y los crocodilianos son sus parientes arcosaurios vivos más cercanos, los datos veterinarios modernos sobre úlceras graves en patas de aves —como el bumblefoot o pododermatitis ulcerosa— proporcionan puntos de referencia vitales para comprender cómo reaccionan el tejido blando y el periostio de los arcosaurios ante heridas abiertas persistentes. Los curadores de museos que supervisan amplias colecciones de fósiles de ornitópodos también podrían iniciar reexámenes específicos de huesos de patas almacenados para identificar crecimientos patológicos similares.

## Lo que aún no sabemos Varias preguntas importantes sobre el espécimen de *Iguanodon* siguen sin respuesta debido a las limitaciones físicas de la fosilización. Debido a que el material genético orgánico y los tejidos blandos se degradan a lo largo de millones de años, los científicos no pueden identificar el patógeno bacteriano, fúngico o viral específico que infectó la úlcera cutánea. También es imposible determinar la causa inicial exacta de la herida en la piel; la punción podría haber sido el resultado del ataque de un depredador terópodo, un enfrentamiento territorial con un herbívoro rival, una punción ambiental afilada causada por vegetación o una infestación parasitaria severa.

Además, la evidencia disponible no aclara si la úlcera causó directamente la muerte del animal. Aunque la presencia de hueso reactivo secundario demuestra que el dinosaurio sobrevivió a la fase inicial de la infección, la herida abierta podría haber provocado eventualmente una septicemia sistémica mortal, o la cojera asociada podría haber impedido al herbívoro buscar alimento de forma eficaz o escapar de los depredadores. Por último, dado que la piel y el músculo circundantes no se conservaron, las dimensiones exteriores precisas y la apariencia visual de la úlcera abierta en la pata del animal vivo solo pueden inferirse a partir de la huella de la lesión ósea situada debajo.

## A qué estar atentos En los próximos años, varios avances específicos indicarán cómo este hallazgo moldea la ciencia paleontológica: - **Estudios de micro-TC e histológicos:** Nuevos escaneos por micro-TC no destructivos o micromuestreos de la diáfisis de la tibia afectada para mapear la disposición exacta de los canales vasculares y determinar la duración del crecimiento óseo. - **Reevaluaciones en archivos de museos:** Reevaluaciones sistemáticas de huesos de extremidades de dinosaurios herbívoros en colecciones de museos europeos y norteamericanos para buscar periostitis superficiales idénticas y establecer la prevalencia general de úlceras de tejidos blandos en la fauna del Cretácico. - **Patología comparada de arcosaurios:** Publicación de estudios conjuntos entre paleontólogos y clínicos veterinarios modernos que comparen la lesión de la tibia del *Iguanodon* directamente con afecciones ulcerosas crónicas en las patas de ratites y crocodilianos vivos. - **Modelos paleoepidemiológicos:** La incorporación de firmas óseas dermatológicas en modelos cuantitativos que evalúen la carga de enfermedades, las tasas de supervivencia y las presiones sanitarias sobre las poblaciones de dinosaurios herbívoros.

Este relato se basa en información original de *Discover Magazine*.

Fuente: discovermagazine.com

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