El retroceso de los glaciares y el deshielo del permafrost aumentan los riesgos de catástrofes en los Alpes, advierten los expertos
Tras las desastrosas inundaciones de montaña en Nepal, los glaciólogos advierten que el rápido calentamiento climático y la pérdida de permafrost están desestabilizando las laderas escarpadas en todos los Alpes europeos.
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El retroceso de los glaciares y el deshielo del permafrost aumentan los riesgos de catástrofes en los Alpes, advierten los expertos
Tras las desastrosas inundaciones de montaña en Nepal, los glaciólogos advierten que el rápido calentamiento climático y la pérdida de permafrost están desestabilizando las laderas escarpadas en todos los Alpes europeos.
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Un desastroso episodio de inundaciones en Nepal ha reavivado las advertencias de los científicos del clima sobre el creciente riesgo de catástrofes glaciares y de alta montaña en los Alpes europeos. En un informe publicado el 29 de agosto de 2026, el glaciólogo Olaf Eisen enfatizó que Europa se sitúa entre los continentes que se calientan más rápidamente en la Tierra, impulsado por el cambio climático provocado por el ser humano. Al referirse a la grave desestabilización observada en los terrenos de gran altitud, Eisen señaló que el rápido retroceso glacial, combinado con el deshielo del permafrost subterráneo, está degradando la estabilidad estructural de las laderas montañosas, creando condiciones peligrosas que reflejan los graves eventos criosféricos presenciados recientemente en el Himalaya.
## Datos clave - El glaciólogo Olaf Eisen advirtió el 29 de agosto de 2026 que Europa se encuentra entre los continentes que se calientan más rápido debido al cambio climático provocado por el ser humano. - El retroceso acelerado de los glaciares y el deshielo del permafrost están desestabilizando cada vez más el terreno alpino de gran altitud, según un informe de Euronews. - Las recientes inundaciones destructivas en Nepal han puesto de relieve los peligros globales asociados a la inestabilidad criosférica en las grandes cordilleras. - El deshielo del permafrost degrada la cohesión estructural natural de las paredes rocosas de las montañas en cotas elevadas, aumentando el riesgo de desprendimientos de rocas y colapsos de laderas. - Los datos climáticos científicos muestran que las temperaturas de la superficie europea han aumentado aproximadamente al doble de la tasa media mundial en las últimas décadas.
## Qué ocurrió El 29 de agosto de 2026, Euronews informó sobre la creciente preocupación entre los expertos en la criosfera de que los peligros catastróficos de montaña observados en regiones de gran altitud como Nepal presentan un claro anticipo de los peligros crecientes en los Alpes europeos. El glaciólogo Olaf Eisen identificó el calentamiento global provocado por el ser humano como la fuerza principal que acelera la degradación de los entornos de montaña en toda Europa.
Según la evaluación de Eisen, la rápida pérdida de volumen glacial y el deshielo generalizado del permafrost —suelo permanentemente congelado que ancla las rocas y sedimentos a gran altitud— están alterando fundamentalmente la estabilidad de las laderas de las montañas. El informe estableció paralelos directos con eventos hidrológicos extremos en Nepal, donde los desbordamientos de lagos glaciares, las crecidas repentinas de agua de deshielo y los colapsos masivos de laderas han inundado valles río abajo, destruyendo infraestructuras y desplazando comunidades.
En las cordilleras europeas se están desarrollando dinámicas similares a medida que el aumento de las temperaturas debilita la cohesión mecánica de las paredes rocosas escarpadas y provoca la expansión de los lagos glaciares tras presas naturales inestables compuestas de hielo y detritos glaciares sueltos. La advertencia subraya que el calentamiento en zonas de gran altitud ya no es meramente una cuestión ambiental a largo plazo, sino un riesgo operativo inmediato para la gestión de la montaña, las autoridades de protección civil y la seguridad pública en todos los países alpinos.
## Por qué es importante La desestabilización del hielo y el permafrost alpinos plantea riesgos directos de miles de millones de euros para las infraestructuras, la seguridad civil y las economías locales en toda Europa central. Millones de residentes permanentes y millones de turistas de temporada habitan o visitan los valles de Francia, Suiza, Italia, Austria y Alemania. Arterias de transporte fundamentales, incluidas las líneas ferroviarias transalpinas, los túneles de autopistas y los puertos de montaña de gran altitud, se encuentran directamente bajo laderas escarpadas vulnerables a desprendimientos repentinos de rocas, desprendimientos de tierra y flujos torrenciales de detritos.
Además, la dinámica de los peligros en altitudes elevadas amenaza infraestructuras energéticas vitales. Los embalses hidroeléctricos, que suministran una cantidad sustancial de electricidad a la red eléctrica europea, dependen de caudales previsibles de agua de deshielo y de una topografía circundante estable. Los colapsos de laderas en los embalses pueden generar olas de desplazamiento a gran velocidad capaces de superar las presas, mientras que la carga excesiva de sedimentos procedentes de morrenas erosionadas puede dañar las estructuras de toma de agua y la maquinaria de las turbinas hidráulicas.
En los pueblos de montaña que dependen del turismo, los cambios en la estabilidad criosférica ponen en peligro las estaciones de esquí de invierno y las rutas de alpinismo de verano. Las asociaciones de guías de montaña ya se han visto obligadas a cerrar permanentemente rutas tradicionales de escalada durante los meses de verano debido a los frecuentes desprendimientos de rocas. A medida que se forman lagos glaciares en zonas más altas de las cuencas de montaña, las poblaciones situadas río abajo se enfrentan a un mayor riesgo de inundaciones por desbordamiento de lagos glaciares (GLOF, por sus siglas en inglés), lo que exige a las autoridades regionales realizar grandes inversiones en redes de alerta temprana, balsas de laminación e intervenciones de ingeniería de elevado coste.
## Antecedentes Para comprender la importancia de la advertencia de Eisen, es necesario examinar la trayectoria climática más amplia del continente europeo y la mecánica física de la degradación de la criosfera de montaña. Según las observaciones climáticas multidecadales de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Servicio de Cambio Climático de Copernicus de la Unión Europea, Europa se ha estado calentando más rápido que cualquier otro continente habitado, registrando aumentos de temperatura de aproximadamente el doble del promedio mundial desde finales del siglo XX.
En los entornos de montaña, el permafrost existe en altitudes situadas normalmente por encima de los 2.500 a 3.000 metros sobre el nivel del mar, llenando fracturas microscópicas dentro de la roca madre y uniendo morrenas glaciares sueltas. A medida que aumentan las temperaturas atmosféricas medias y las olas de calor estivales se vuelven más largas e intensas, el límite térmico de cero grados penetra más profundamente en el núcleo de la montaña. Cuando el hielo intersticial se derrite, la presión del agua dentro de las juntas de las rocas aumenta mientras que la cohesión estructural disminuye, desencadenando derrumbes de rocas, caídas de bloques y colapsos masivos de laderas.
La región alpina ya ha experimentado importantes catástrofes criosféricas en los últimos años. El 3 de julio de 2022, un colapso masivo del glaciar de la Marmolada en los Dolomitas italianos liberó miles de toneladas de hielo, roca y detritos ladera abajo, causando la muerte de 11 alpinistas y heridas a otros ocho. En Suiza, pueblos como Brienz/Brinzauls se han enfrentado a recurrentes órdenes de evacuación debido al deslizamiento de laderas inestables sobre zonas residenciales.
Del mismo modo, en el Himalaya, países de montaña como Nepal han sufrido devastadoras GLOF y riadas de detritos, como la catastrófica inundación de Melamchi en junio de 2021 y el desbordamiento del lago glaciar de Thame en agosto de 2024, que destruyeron comunidades enteras. Los científicos ven los graves impactos en el Himalaya como un indicador de los peligros que amenazan a las regiones alpinas si las emisiones globales de gases de efecto invernadero continúan impulsando el calentamiento del planeta.
## Reacciones Tras la advertencia publicada por Euronews, glaciólogos internacionales y expertos en seguridad en la montaña han reforzado la necesidad urgente de ampliar la vigilancia de los peligros en zonas de gran altitud. Los investigadores de la criosfera en toda Europa llevan tiempo abogando por un seguimiento exhaustivo, mediante satélite y desde tierra, de los movimientos de las laderas alpinas y de los lagos glaciares de reciente formación.
Las agencias de protección civil de los países alpinos —entre ellas la Oficina Federal del Medio Ambiente de Suiza (FOEN), el Departamento de Protección Civil de Italia y el servicio de Control de Torrentes y Avalanchas de Austria— están bajo presión para adaptar sus modelos de evaluación de riesgos. Aunque los funcionarios públicos no han emitido una respuesta conjunta unificada a las declaraciones específicas de Eisen, las autoridades regionales de todos los Alpes están evaluando activamente los planes de emergencia locales e instalando equipos de monitoreo automatizados, como radares interferométricos y sensores sísmicos, en paredes montañosas de alto riesgo.
Las organizaciones ecologistas y los grupos de defensa del clima han citado las declaraciones del glaciólogo como una prueba más de que los esfuerzos de mitigación de carbono deben ir acompañados de una financiación agresiva para la adaptación climática, con el fin de proteger a las comunidades de montaña frente a catástrofes geomorfológicas repentinas.
## Lo que aún no sabemos A pesar de los avances en la tecnología de observación, siguen existiendo incertidumbres científicas significativas sobre el momento exacto y la magnitud de los posibles colapsos de laderas en alta montaña y las roturas de lagos glaciares en los Alpes. Aunque los científicos comprenden los factores macro a escala que impulsan el deshielo del permafrost y el retroceso del hielo, predecir el punto exacto de fallo estructural de una pared rocosa o una presa morrénica específica sigue siendo un desafío extremo.
Además, existe una cartografía incompleta de los pequeños lagos glaciares de gran altitud a lo largo de todo el arco alpino. Mientras que los grandes glaciares más destacados se monitorean de forma continua, cientos de masas de agua más pequeñas y transitorias formadas por el deshielo reciben una cobertura de observación menos frecuente.
También sigue siendo incierto cómo interactuarán los fenómenos meteorológicos extremos —como los intensos ríos atmosféricos de verano que provocan fuertes lluvias sobre los mantos de nieve a gran altitud— con el deshielo del permafrost para desencadenar peligros compuestos. Asimismo, aún no se ha verificado hasta qué punto las protecciones de ingeniería existentes, como las balsas de laminación de flujos de detritos y los canales de drenaje, pueden soportar magnitudes de eventos sin precedentes.
## A qué estar atentos En los próximos meses y años, varios indicadores clave revelarán cómo responden los países alpinos al aumento de los riesgos en la alta montaña. Los investigadores y los responsables de la formulación de políticas seguirán de cerca la publicación de evaluaciones actualizadas sobre la criosfera europea por parte de organismos como el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y la Unión Europea de Geociencias (EGU).
La atención se centrará en las asignaciones presupuestarias municipales y nacionales para la mitigación de riesgos alpinos, específicamente la financiación dirigida a la vigilancia mediante radar satelital, redes de alerta en tiempo real y proyectos de drenaje artificial para lagos glaciares inestables.
Las redes de observación también vigilarán las alteraciones estructurales durante las épocas de mayor deshielo estival. Las anomalías térmicas en verano y las olas de calor prolongadas en zonas de gran altitud servirán como indicadores inmediatos de un aumento de los desprendimientos de rocas y de la actividad glaciológica. Asimismo, las actualizaciones de las leyes de zonificación del suelo y de los permisos de construcción en valles alpinos de alto riesgo demostrarán si las autoridades locales están adaptando las normas de planificación urbana para reflejar los crecientes peligros criosféricos.
Este informe contiene información publicada originalmente por Euronews el 29 de agosto de 2026.
Fuente: euronews.com



